Estafas digitales: cómo operan los ciberdelincuentes y qué hacer para protegerse

Estafas digitales: cómo operan los ciberdelincuentes y qué hacer para protegerse


Las ciberestafas cambiaron de forma, pero no de objetivo: quedarse con el dinero de las víctimas. El director de Prevención de Fraudes y Protección de Activos del Banco Provincia del Neuquén, Joaquín Alfieri, explicó que los ataques actuales ya no se basan principalmente en vulnerar sistemas informáticos, sino en manipular a las personas para que entreguen datos sensibles.

El especialista brindó una charla durante las jornadas de ciberseguridad organizadas por el Ministerio de Seguridad de Neuquén en el Centro de Convenciones Domuyo. Allí detalló cuáles son las modalidades que más se repiten, cómo identificarlas y qué medidas básicas pueden ayudar a reducir el riesgo.

La advertencia central fue clara: en la mayoría de los casos no se hackea una plataforma bancaria, sino que se engaña al usuario para que entregue sus credenciales, su token o información personal. Por eso, Alfieri remarcó que la primera barrera de protección es la conciencia y la desconfianza frente a situaciones sospechosas.

Según explicó, muchas de estas maniobras son versiones digitales de estafas tradicionales. La diferencia es que ahora los delincuentes utilizan canales virtuales, redes sociales, mensajes, sitios falsos o plataformas de compraventa para llegar a sus víctimas.

No atacan al banco: atacan la confianza

Alfieri sostuvo que no hay una tecnología vulnerada en el medio, sino una persona manipulada. “El ataque no es a una plataforma informática, no se hackea un home banking. Se vulnera a la persona para inducirla a entregar esas credenciales”, explicó.

En ese sentido, señaló que las ciberestafas apuntan directamente al patrimonio económico de las víctimas. El mecanismo suele comenzar con un engaño: una oferta demasiado conveniente, un mensaje que parece urgente, una llamada falsa, una página que simula ser oficial o una solicitud de datos bajo presión.

El especialista insistió en que “siempre hay que ser desconfiado”. Para el BPN, esa actitud preventiva resulta clave porque los ciberdelincuentes explotan la confianza, el apuro, el desconocimiento o el temor de las personas.

Una de las modalidades más frecuentes aparece en Marketplace de Facebook, señalado por Alfieri como un espacio donde los estafadores encuentran víctimas con facilidad. Allí se combinan ofertas atractivas, operaciones rápidas y poca verificación de identidad entre compradores y vendedores.

También advirtió que las fechas comerciales aumentan el riesgo. Cuando hay más personas comprando, buscando promociones o realizando transferencias, crecen las oportunidades para los delincuentes. “Atrás de toda buena oferta, a veces suele haber una estafa”, resumió.

Phishing, páginas falsas y tarjetas

Uno de los cambios más importantes está vinculado a las tarjetas de débito. Según Alfieri, la clonación física quedó casi en desuso. En su lugar, crecieron las maniobras de phishing y las páginas falsas que imitan sitios reales para capturar datos.

El mecanismo suele ser simple: la víctima cree estar ingresando a una página oficial, carga los datos de su tarjeta y esa información queda en manos de los delincuentes. Luego, esos datos pueden utilizarse para realizar compras, pagar servicios o mover dinero en beneficio de terceros.

El problema no está en leer un mensaje, sino en responderlo, ingresar datos, enviar códigos de seguridad o seguir instrucciones que permiten al estafador tomar control de una cuenta. Alfieri aclaró que la simple lectura de un mensaje no implica riesgo, pero sí lo hace compartir información sensible.

El director del BPN también derribó una idea muy extendida: que los adultos mayores son las únicas víctimas. Si bien pueden ser más vulnerables por menor familiaridad con el entorno digital, los casos alcanzan a personas de todas las edades.

Según explicó, hay víctimas desde los 20 años en adelante, e incluso empresas o personas con mayor conocimiento tecnológico también pueden caer en estas maniobras. La clave está en que el fraude no depende solo de saber usar una aplicación, sino de reconocer señales de alerta.

Qué hacer si se cae en una estafa

Alfieri detalló tres pasos básicos para actuar ante un fraude. El primero es cortar el acceso del ciberdelincuente lo antes posible. Si la víctima entregó claves de home banking o billeteras virtuales, debe cambiar la contraseña de inmediato. Si compartió pantalla o acceso remoto mediante herramientas como TeamViewer, debe apagar el equipo.

El segundo paso es dar aviso a la entidad correspondiente. Puede ser el banco, una billetera virtual o la plataforma involucrada. Cuanto más rápido se informe lo ocurrido, mayores posibilidades habrá de limitar el daño o bloquear movimientos sospechosos.

El tercer punto es realizar la denuncia policial o judicial. Ese paso permite dejar registro formal del hecho y avanzar con las actuaciones correspondientes.

Como medida preventiva, el especialista recomendó activar siempre el doble factor de autenticación en todas las plataformas posibles, no solo en el home banking. Lo comparó con una “reja” digital: una barrera adicional que dificulta el acceso de terceros a una cuenta.

Alfieri explicó que, así como en el mundo físico las personas colocan rejas, llaves o alarmas para proteger sus casas, en el mundo digital también deben incorporar medidas de seguridad. El segundo factor, las contraseñas fuertes y la atención frente a mensajes sospechosos son parte de esa protección.



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