Chahla mueve fichas en la Capital y envía una señal de respaldo a Jaldo
La intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, terminó de enviar en los últimos días una señal política que dentro del oficialismo tucumano ya interpretan como una definición estratégica de fondo: preservar el alineamiento institucional con el gobernador Osvaldo Jaldo y sostener el esquema político compartido con el vicegobernador Miguel Acevedo de cara al proceso electoral de 2027.
Sin embargo, los movimientos posteriores terminaron mostrando otra dirección política.
Uno de los primeros episodios relevantes fue la frustrada reunión que inicialmente iba a realizarse en la Municipalidad entre Chahla, Jaldo y Acevedo. El encuentro había sido interpretado dentro del oficialismo como una foto destinada a exhibir cohesión interna en un contexto atravesado por versiones de conflicto.
La reunión finalmente no se concretó debido a la ausencia del gobernador, situación que volvió inconveniente una cumbre pensada precisamente para mostrar a los tres principales socios institucionales de la provincia en una misma mesa. En sectores del oficialismo incluso consideraban que una foto únicamente entre Chahla y Acevedo podía profundizar todavía más las especulaciones políticas.
Pese a ello, pocos días después apareció otro gesto considerado clave dentro del peronismo tucumano: Jaldo y Chahla compartieron un encuentro en Casa de Gobierno en pleno momento de tensión política.
La reunión coincidió con el clima generado tras la ofensiva política vinculada a las denuncias impulsadas contra la gestión capitalina y fue leída como una señal concreta de coordinación institucional y recomposición política.
Pero el mensaje no quedó solamente en la imagen pública.
En paralelo comenzaron a producirse movimientos internos dentro de la Municipalidad que, en distintos sectores oficialistas, fueron interpretados como parte de una decisión política de Chahla de evitar una escalada de confrontación con el gobernador.
El episodio más visible fue la salida de Alejandro Sangenis de la estructura municipal. El entonces subsecretario de Gobierno, identificado políticamente con el diputado nacional Carlos Cisneros, había cuestionado públicamente al ministro del Interior, Darío Monteros, uno de los dirigentes de mayor cercanía política con Jaldo.
La decisión de desplazar a Sangenis fue interpretada dentro del oficialismo como una señal contundente de disciplinamiento interno y de alineamiento político hacia la Casa de Gobierno. En distintos sectores del peronismo consideran que Chahla buscó desactivar rápidamente cualquier foco de tensión que pudiera escalar hacia una confrontación abierta con el jaldismo.
Tanto en la Casa de Gobierno como dentro del PJ capitalino sostienen que la intendenta optó por ordenar la situación interna antes que profundizar un escenario de disputa pública con el gobernador.
En ese contexto, distintos dirigentes oficialistas consideran que la relación política entre Jaldo, Acevedo y Chahla pasó a transformarse en una pieza central del armado político hacia 2027.
La intención ahora es profundizar las actividades conjuntas entre Provincia, Legislatura y Municipalidad para reinstalar una imagen de unidad política y coordinación institucional.
De hecho, ya comenzaron a trabajar en nuevas actividades compartidas vinculadas a obras públicas y gestión en la Capital. Dentro del oficialismo sostienen que la estrategia apunta a mostrar funcionamiento coordinado entre los distintos niveles del Estado en medio de un escenario económico y social complejo.
Mientras tanto, el gobierno provincial también aceleró el fortalecimiento territorial del esquema político oficialista.
Esta semana, Jaldo y Acevedo encabezaron en El Cadillal un encuentro con los 93 comisionados comunales y subdelegados rurales de Tucumán. Formalmente, la reunión estuvo centrada en temas de gestión, recursos y obras públicas. Pero políticamente tuvo otra lectura.
Según reconstruyeron dirigentes que participaron del encuentro, buena parte de las conversaciones estuvo enfocada en cómo responder tanto en el territorio como en redes sociales frente al nuevo escenario político.
Ese contexto también explica la necesidad del peronismo tucumano de evitar conflictos internos visibles entre sus principales figuras.
Dentro del oficialismo sostienen que la prioridad actual pasa por sostener gobernabilidad, coordinación institucional y volumen político conjunto frente a un escenario nacional cada vez más fragmentado.
La propia relación entre el gobierno tucumano y la administración nacional de Javier Milei aparece atravesada por esa lógica.
En los últimos días, el oficialismo provincial volvió a quedar en el centro de la escena luego de que los diputados nacionales del bloque Independencia aportaran quorum en la Cámara de Diputados para habilitar una sesión clave impulsada por el oficialismo nacional.
La decisión generó nuevas críticas desde sectores opositores al jaldismo, que cuestionan el posicionamiento dialoguista de Tucumán frente a la Casa Rosada. Sin embargo, en el entorno del gobernador sostienen que la estrategia apunta a preservar capacidad de negociación para obtener beneficios concretos para la provincia, especialmente en materia energética y financiamiento.
En paralelo, también volvió a quedar expuesta la compleja situación interna de los libertarios tucumanos.
Las declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, elogiando la política de seguridad implementada por Jaldo generaron incomodidad entre referentes provinciales de La Libertad Avanza, que durante meses sostuvieron un discurso fuertemente crítico hacia la gestión tucumana.
En ese escenario, el oficialismo provincial busca consolidar una estructura política amplia, ordenada y con eje en la coordinación entre Jaldo, Acevedo y Chahla.
Por ahora, todos los movimientos políticos recientes parecen apuntar en esa dirección.


