Adolfo Scilingo, el militar que fue condenado a 640 años de prisión por crímenes de lesa humanidad en la dictadura militar
La historia de Adolfo Scilingo ocupa un lugar central en la memoria de los crímenes cometidos durante la última dictadura militar en Argentina. Su nombre quedó marcado no solo por haber sido partícipe de los llamados «vuelos de la muerte», sino también por ser el primer oficial en confesar públicamente el terrorismo de Estado, en una entrevista con Horacio Verbitsky publicada en 1995.
En su testimonio, el militar reveló detalles sobre el funcionamiento de la ESMA y la mecánica de los vuelos en los que prisioneros eran narcotizados, desnudados y arrojados vivos al mar. Incluso, el propio Adolfo Scilingo relató casos particulares, como el del Teniente de Fragata Jorge Alberto Devoto, quien fue lanzado consciente por considerarlo «traidor».
Estas declaraciones implicaron directamente a altos mandos de la Armada y expusieron la complicidad de instituciones como la Iglesia y el silencio de las autoridades democráticas de la época. La confesión tuvo repercusión internacional y fue clave para que el juez español Baltasar Garzón iniciara procesos judiciales contra responsables de delitos de lesa humanidad.
Exactamente un día como hoy, 19 de abril de 2005, Adolfo Scilingo fue condenado en España a 640 años de prisión por la muerte de treinta personas y una detención ilegal seguida de torturas. Dos años más tarde, el Tribunal Supremo elevó la pena a 1084 años tras comprobar su participación en otras 255 detenciones ilegales.
El paso del tiempo no borró la gravedad de sus crímenes, pero en 2020 fue beneficiado con un régimen de reinserción social en Madrid. Bajo el llamado «tercer grado penitenciario», se le permitió al oficial salir de prisión durante el día y colaborar en una parroquia, con la posibilidad de solicitar libertad condicional. Esta decisión generó polémica, ya que se trataba de un represor condenado por delitos imprescriptibles.
Día de la Policía y Fuerzas de Seguridad: homenaje a la misión y al sacrificio
La fecha se celebra cada año desde que fue promulgada en 1985 a través del Decreto N° 1988. El Congreso Extraordinario de Jefes de Policías y Fuerzas de Seguridad de La Plata estableció la jornada como un reconocimiento institucional.
El artículo 1 del decreto señala que la conmemoración busca evocar la ardua misión de las fuerzas, felicitar a quienes se destacan y rendir honores a quienes murieron o sufrieron daños en cumplimiento del deber. De esta manera, se institucionalizó un homenaje permanente a la labor policial y de seguridad en todo el país.

