ANMAT prohibió productos cosméticos para niños: qué marcas están afectadas y por qué
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) dictaminó la prohibición del uso, la venta y la entrega en todo el territorio argentino de diversos productos cosméticos orientados a los niños. La determinación del ente regulador surgió luego de una serie de fiscalizaciones en la Ciudad de Buenos Aires, donde se constató que los productos se ofrecían al público sin poseer el registro sanitario obligatorio.
Al no contar con autorizaciones ni trazabilidad oficial, el organismo procedió a restringir estos elementos para salvaguardar la integridad de los consumidores, especialmente de los menores de edad, manteniendo la medida hasta tanto se logre la regularización de los mismos.
Entre los artículos señalados por la entidad, los cuales carecen de datos de inscripción en sus etiquetas, se encuentran el bálsamo labial con diseño de dona y unicornio de la firma POLA AYIR, junto con el brillo labial Tasty Rainbow Sugar de Magic Your Life, ambos de origen chino. Asimismo, la restricción alcanza a los labiales de la marca RPK, tanto en su versión con aplicador y llavero de Stitch como en la presentación hidratante con una figura de capibara en el envase.
La lista de cosméticos irregulares se completa con productos de la marca Favor Beauty, específicamente el labial con forma de frutilla y la paleta de sombras de ojos decorada con el personaje Hello Kitty, todos identificados por la ANMAT como mercancía fabricada en China sin respaldo legal.
La autoridad sanitaria nacional fundamentó su decisión tras verificar en su base de datos oficial la inexistencia de registros coincidentes para estas denominaciones, lo que califica a los artículos como cosméticos ilegítimos. Según advirtieron desde ANMAT, es imposible asegurar que estos maquillajes y bálsamos hayan sido producidos bajo normativas de higiene adecuadas o que sus componentes respeten las reglas de seguridad vigentes.
Además, la investigación determinó que los productos no ingresaron al país mediante importadores autorizados ni por canales de comercialización legales, lo que impide conocer su origen y composición real, representando un peligro potencial para la salud cutánea debido a la falta de controles sobre sus ingredientes.



