Así impacta la inflación en los salarios y jubilaciones: el poder adquisitivo volvió a caer en enero
El mercado laboral argentino inició el 2026 con indicadores críticos que reflejan una nueva contracción en la capacidad de compra de la población, evidenciando el fuerte impacto de la inflación en el bolsillo. Según un relevamiento de Ámbito que incluye cifras oficiales y proyecciones de consultoras como C-P, los salarios reales del sector privado experimentaron un retroceso del 1,3% durante enero, mientras que la jubilación mínima y el empleo registrado mostraron señales de debilidad condicionados por una desaceleración en los aumentos nominales de los convenios colectivos.
El portal informativo destacó que este fenómeno se explica, en parte, por acuerdos paritarios que adelantaron subas a finales del año pasado a cambio de nulos incrementos en el primer trimestre del ejercicio actual. La escalada de precios, que alcanzó un pico del 2,9% en el primer mes del año, ha neutralizado las negociaciones paritarias, impulsando la dinámica de los ingresos hacia la baja.
Desde el comienzo de la gestión de Javier Milei, la disparidad en la caída de los ingresos es pronunciada porque mientras el sector privado registrado retrocedió un 1,3% real, los trabajadores estatales sufrieron un desplome del 16,9% según cifras del INDEC.
En medio de este escenario, investigadores como Luis Campos, de la CTA-Autónoma, advirtieron sobre una apreciación cambiaria que llevó a los sueldos a escalar un 107% medidos en dólares MEP en los últimos dos años, planteando interrogantes sobre los costos de competitividad ante la persistente inflación
A este contexto se suma la advertencia de economistas como Lucía Cirmi, quien señaló que la descentralización de las negociaciones por empresa y los cambios en la categorización de trabajadores de plataformas podrían profundizar el deterioro distributivo.
El sector pasivo también enfrenta un panorama adverso, con los haberes acumulando su séptimo mes consecutivo de pérdida frente a la inflación. El alza del costo de vida ha afectado especialmente a la escala base, que percibe el 60% de los beneficiarios y arrastra una caída del 4,8% desde mediados de 2025. Asimismo, el gasto social mostró una fuerte contracción, con un derrumbe del 35% en asignaciones como la AUH durante la era libertaria.
Esta crisis de ingresos coincide con una heterogeneidad en el mercado de trabajo, donde sectores pujantes como el agro y la energía no logran compensar la destrucción de más de 126.000 puestos en la industria y la construcción, mientras los niveles de morosidad y endeudamiento familiar alcanzan sus registros más altos en dos décadas.

