El Gobierno logró la aprobación de la reforma laboral en el Senado y espera la sanción en Diputados
La Cámara Alta dio luz verde al proyecto de reforma laboral. A través de una alianza estratégica entre el oficialismo y sectores de la oposición dialoguista, el esquema libertario logró quebrar la resistencia del kirchnerismo con un tablero final de 42 votos afirmativos contra 30 negativos en el Senado. Con este respaldo, el texto fue girado de inmediato para su debate final en Diputados, donde el Gobierno buscará la sanción definitiva de la normativa.
Durante la discusión, la titular de la comisión de Trabajo de la Cámara alta, Patricia Bullrich, ofició como miembro informante y defendió esta modificación de las leyes de trabajo ante las críticas de la oposición. En declaraciones recogidas por Infobae, Bullrich sostuvo que la legislación vigente es «obsoleta» y ha dejado al país «anclado en el pasado», subrayando que el nuevo marco busca ofrecer «seguridad jurídica» frente a un sistema que calificó de extorsivo.
En la misma línea, el senador oficialista Agustín Monteverde fue tajante al afirmar que el régimen actual es «siniestro» y defendió la reforma laboral al asegurar que el esquema previo generó «salarios pobres con costos laborales desorbitados», desestimando lo que denominó como «terrorismo parlamentario» respecto a la supuesta eliminación de indemnizaciones.
El proyecto aprobado incorporó cambios de último momento que incluyeron gestos hacia los sindicatos y las cámaras empresariales, tales como la subsistencia de los aportes compulsivos, aunque con topes reducidos y el mantenimiento del 6% destinado a las obras sociales dentro de esta reestructuración normativa. Asimismo, se realizaron ajustes en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y se otorgó una prórroga de un año para la adecuación de ciertos estatutos.
No obstante, uno de los puntos más controvertidos fue la inclusión, como anexo, del traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, una maniobra que generó cortocircuitos internos y fuertes cuestionamientos por parte de senadores como Mariano Recalde, quien aseguró que «las normas laborales no crean empleo».
Hacia el cierre del debate sobre la reforma laboral, las voces a favor resaltaron la necesidad de reducir la litigiosidad y la carga impositiva, que según el senador Martín Goerling es la más alta de Latinoamérica. Destacó el portal informativo que a pesar de las advertencias del kirchnerismo sobre la posible inconstitucionalidad de la ley y el vaticinio de una «alta litigiosidad» por parte de José Mayans, el oficialismo logró consolidar el respaldo de la UCR, el PRO y bloques provinciales.
Con la media sanción asegurada, la atención se traslada ahora a la Cámara Baja, donde el Gobierno espera obtener la sanción definitiva para implementar cambios que buscan bajar la resistencia a la formalización en un mercado con alta informalidad.

