Alerta por la proliferación del barigüí, la mosca negra que corta la piel y causa una fuerte irritación
Las altas temperaturas y la humedad extrema es un escenario ideal para la proliferación de insectos y este verano el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) está viviendo un fenómeno poco habitual. Según reportaron los expertos, están apareciendo muchas moscas conocidas como barigüí o popularmente llamadas «moscas negras».
Este insecto volador pequeño es un poco más pequeño que las moscas convencionales e inofensivas que vemos durante todo el año, pero tiene algunas particularidades que la hacen más peligrosa. En primer lugar, hay que destacar que el barigüí se desarrolla en ambientes con agua corriente como ríos y arroyos donde deposita sus larvas a diferencia del mosquito dengue que inicia su ciclo de vida en aguas estancadas.
Por otro lado, a diferencia del mosquito común, no pica sino que corta la piel y busca alimentarse de la sangre, algo que provoca lesiones sumamente dolorosas e irritativas. La dermatóloga Yael Borojovich habló en Perfil y detalló que generalmente la actividad de este ser vivo se da durante las primeras horas del día cuando está amaneciendo o cuando atardece.
La proliferación de esta mosca negra en áreas urbanas se vincula a factores totalmente ambientales como el aumento de la temperatura, la elevada humedad y las modificaciones en los ecosistemas. Algunos expertos describen que esto ocurre en climas tropicales, algo que se está replicando en distintas áreas de la República Argentina.
Las mordeduras del barigüí generan síntomas intensos como dolor instantáneo, enrojecimiento, hinchazón, picazón persistente y ardor. No obstante, en algunos casos, la lesión deja manchas rojas en la piel que tardan en desaparecer y posiblemente haya personas que reacciones de forma alérgica y eso podría derivar en inflamación y hasta fiebre, aunque no se considera como algo grave.
Avance histórico en Argentina: un paciente logró regenerar su propia piel tras graves quemaduras
Un hombre de 46 años se convirtió en el primer paciente en Argentina en restaurar su piel mediante cultivo autólogo dermo-epidérmico, tras sufrir quemaduras en una explosión de garrafa. El procedimiento, realizado en el Hospital Italiano de Buenos Aires, utilizó plasma del propio paciente para generar nuevas placas de piel.
La técnica, fruto de ocho años de investigación, mostró resultados superiores en elasticidad y menor riesgo de rechazo frente a métodos tradicionales. Este avance en bioingeniería abre nuevas posibilidades terapéuticas para tratar heridas complejas y posiciona a la medicina argentina en la vanguardia mundial.



