Menos rosca, más bronca: el malestar económico se adueñó de la conversación digital

La conversación pública de los argentinos en redes sociales atraviesa un cambio de eje. Tras un 2025 marcado por la hiper politización del debate, la economía comenzó a ocupar el centro de la escena digital, desplazando de manera gradual a la política como principal puerta de entrada para evaluar la gestión del Estado.
Así lo revela el informe “La economía en la conversación pública”, elaborado por Monitor Digital, que analiza el comportamiento de las menciones y los sentimientos en plataformas sociales entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. Según el estudio, la política dominó gran parte del período, con niveles de entre el 15% y el 20% de las menciones mensuales, mientras que la economía se mantuvo como un eje estructural secundario, rondando el 13% o 14%. Sin embargo, ese esquema comenzó a modificarse con fuerza tras las elecciones legislativas del 26 de octubre de 2025, cuando el oficialismo libertario consolidó poder y la discusión sobre “quién manda” perdió intensidad.
La economía desplazó a la política como eje central de la conversación pública en redes tras las elecciones de octubre.
En ese contexto, la economía dejó de funcionar como insumo del debate político y pasó a ser un tema autónomo, concentrando la atención en precios, salarios, empleo, tarifas y consumo. El corrimiento fue progresivo, pero sostenido, y terminó de instalar un nuevo ciclo de evaluación pública: menos rosca, más bolsillo.
Misiones: el programa Ahora Pan mantendrá su valor de referencia de $2.500
Del poder al bolsillo: el cambio de clima en redes
El informe describe con precisión ese desplazamiento. Durante los primeros meses del gobierno de Javier Milei, la ansiedad política y la expectativa por el rumbo económico se superpusieron. Con el paso del tiempo, y especialmente luego de la validación electoral, la política empezó a retroceder como tema dominante y la economía escaló posiciones hasta ubicarse en la cima del ranking de menciones.
Este cambio no implicó una mejora en el humor social. Por el contrario, el malestar económico se volvió más visible y más persistente. El indicador de sentimiento neto (NSR) de la economía en redes sociales se mantuvo durante todo el período en terreno “muy malo”, con valores que oscilaron entre -40 y -65 puntos. El peor momento se registró a comienzos de 2025, cuando la economía ganó centralidad plena y cada ajuste impactó de forma directa en la conversación digital.
Una economía evaluada sin amortiguador político
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que, al perder peso la discusión política, la economía quedó expuesta a una evaluación más cruda y menos ideológica. La atención se concentró en la vida cotidiana: el salario, el supermercado, las tarifas y las dificultades para sostener el consumo. En ese marco, la negatividad no se diluyó, sino que se concentró.
Empresas de colectivos de Chaco advierten que el sistema metropolitano está al borde del colapso
Mientras tanto, el informe detecta una brecha creciente entre redes sociales y medios tradicionales. En las plataformas digitales predomina un diagnóstico crítico y escéptico, mientras que los medios muestran un tono más moderado e incluso optimista, apoyado en indicadores macroeconómicos como el orden fiscal o la estabilidad cambiaria. Esa distancia configura lo que Corbalán define como una economía “bifronte”: malhumor social por un lado, expectativa de negocios por el otro.
El malestar económico se consolidó: el sentimiento neto se mantiene en niveles “muy malos” pese al corrimiento del debate.
El final de la rosca y el inicio del veredicto económico
Para Monitor Digital, el resultado electoral de octubre marcó un punto de inflexión. Con la política en retirada como espectáculo central, el gobierno quedó sometido al juicio más exigente: el del bolsillo. La conversación digital ya no gira en torno a alianzas o disputas de poder, sino a la sustentabilidad del modelo económico y su impacto concreto en la vida diaria. El estudio concluye que, si la recuperación no logra trasladarse rápidamente de los indicadores macro a la economía doméstica, la brecha entre el relato optimista y el humor real en redes puede profundizarse, condicionando el clima social de cara a 2026.
