El traspié de los aliados regionales de Milei y el impacto interno de las derrotas

El traspié de los aliados regionales de Milei y el impacto interno de las derrotas



Buenos Aires, 8 de noviembre (NA) — La sucesión de traspiés que golpearon a varios de los principales aliados regionales del presidente Javier Milei encendió señales de alerta en la Casa Rosada, donde comenzaron a revisar las lecciones que dejan esos episodios de cara a la carrera por la reelección en 2027.

El debilitamiento legislativo de Donald Trump en las elecciones de medio término en Estados Unidos, la derrota de Jair Bolsonaro en el balotaje de Brasil y la crisis política que atravesó el presidente paraguayo, Santiago Peña, configuraron un escenario adverso para el oficialismo.

En pocas semanas, los libertarios pasaron de proyectar la posibilidad de completar el mapa político regional con gobiernos ideológicamente afines a tener que procesar los retrocesos de varios de sus principales socios.

En Balcarce 50 reconocen que uno de los principales riesgos es repetir los errores que llevaron al republicano a perder respaldo electoral. “Trump no cumplió ninguna de las promesas. Pueden ser fenómenos similares porque hemos accionado de forma parecida”, admitió una fuente con acceso al despacho presidencial ante la Agencia Noticias Argentinas.

Si bien en el oficialismo reconocen que la acumulación de episodios configura un clima desfavorable, sostienen que todavía falta tiempo para los comicios presidenciales y buscan evitar una lectura lineal de los distintos procesos. 

En ese sentido, distinguen entre los resultados electorales de Estados Unidos y Brasil y la crisis institucional que atravesó Paraguay.

El caso brasileño representa uno de los golpes más significativos para la diplomacia libertaria. Milei había brindado su respaldo a Flávio Bolsonaro y a su espacio político, pero la remontada de Luiz Inácio Lula da Silva terminó por frustrar las expectativas de la derecha brasileña.

En Paraguay, en tanto, la crisis que involucró a Ueno Bank y los cuestionamientos sobre la administración de Peña derivaron en un episodio de fuerte inestabilidad política que sorprendió por la velocidad con la que se desarrolló. Sin embargo, en el Gobierno evitan involucrarse en la disputa y toman distancia de sus derivaciones. “No nos podemos hacer cargo de todos los quilombos de Latinoamérica”, deslizaron.

Más allá de las diferencias entre los casos, en el oficialismo admiten que el retroceso de sus aliados tiene implicancias que exceden la política exterior. La pérdida de poder de Trump también podría reducir uno de los respaldos internacionales que la administración libertaria considera relevantes para sostener su proyecto político.

“Vemos taponado uno de los blindajes que el Gobierno podía tener de cara a la elección, que era el soporte norteamericano”, advirtió con preocupación una fuente libertaria.

Sin embargo, otras voces de Balcarce 50 relativizaron el riesgo de un debilitamiento del respaldo estadounidense y señalaron que tanto el acuerdo de swap de monedas como los entendimientos en materia de inversiones no requieren del aval del Congreso de ese país.

En esa línea, hay quienes consideran que la disputa de Trump con China por la influencia en América Latina llevará al mandatario republicano a profundizar su apoyo a Milei. “Va a acelerar. No veo que a Trump le sirva que gane el peronismo”, expresó un integrante de la mesa política.

Agencia NA



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