Detrás de la Marcha del Orgullo: cómo es la logística, el consenso y el legado histórico

Detrás de la Marcha del Orgullo: cómo es la logística, el consenso y el legado histórico



Buenos Aires, 7 noviembre (NA) — Con una convocatoria que prevé movilizar entre dos y tres millones de personas, la marcha del orgullo en la Ciudad de Buenos Aires se posiciona entre los cinco eventos de su tipo más multitudinarios a nivel global y su organización es tan compleja como histórica, se basa en consensos, seguridad, respaldo y representación.

El abogado, activista y fundador de la Fundación Igualdad, Pedro Paradiso Sottile, referente con 32 años de trayectoria militante y miembro del Consejo Asesor Histórico, en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, detalló los mecanismos organizativos, la logística de seguridad y el valor simbólico de una marcha que combina la protesta política con la celebración comunitaria.

El armado de la movilización no se limita a las semanas previas, sino que constituye una labor continuada a lo largo de todo el año. La Comisión Organizadora reúne a más de 100 activistas pertenecientes a entre 60 y 100 organizaciones LGBTIQ+ y sociales de distintos puntos del país, que trabajaron bajo la premisa del consenso para acordar consignas, logística y programación.

«La organización de la marcha empieza apenas termina la anterior. Nos reunimos semanalmente más de 100 personas de agrupaciones muy diversas de todo el país. Ponemos el cuerpo para ponernos de acuerdo por consenso en las consignas, la grilla artística, la comunicación y toda la operativa necesaria«, explicó Paradiso Sottile.

La logística contempla aspectos clave como la habilitación y seguros de las carrozas, puestos de salud, coordinación de voluntarios capacitados para asistencia al público y estrictos esquemas de prevención: «Trabajamos muchísimo el tema de la seguridad, que es algo que no se negocia. Tenemos una responsabilidad enorme con los millones de personas que caminan ese día con orgullo y tranquilidad».

La marcha mantiene su fecha en el mes de noviembre en vinculación con el legado histórico del movimiento, remitiendo a la fundación del Frente de Liberación Homosexual (FLH) en 1967, así como a la primera marcha realizada en el país en 1992 por referentes como Carlos Jáuregui y César Cigliutti.

El trazado de la movilización conecta la Plaza de Mayo con el Congreso de la Nación, donde se instala el escenario central bautizado Carlos Jáuregui. “El recorrido histórico termina en el Congreso porque allí están representadas las voces del pueblo y de la democracia», destacó el activista y subrayó que cada tramo de la Avenida de Mayo forma parte de un patrimonio colectivo ganado por la sociedad civil.

A diferencia de otras convocatorias internacionales que viraron hacia la comercialización corporativa, la marcha porteña sostiene una doble dimensión singular: el reclamo de derechos y la celebración festiva.

En línea, el activista explicó: «Es la única marcha masiva en el mundo que mantiene el equilibrio entre el enfoque político de resistencia y la celebración festiva. Como decía Carlos Jáuregui en 1992, ‘el orgullo es la respuesta política a la vergüenza que nos querían imponer’. Celebrar nuestras existencias con alegría y dignidad también es un acto profundamente político y un derecho fundamental».

Entre las principales consignas consensuadas para esta edición se destacan la visibilidad comunitaria, el rechazo a los discursos de odio y la exigencia de erradicación de los delitos de violencia contra las identidades travestis y trans.

La jornada contará con un cierre musical estelar a cargo de la cantante María Becerra, que participa de manera gratuita en respaldo a la causa comunitaria. Paradiso Sottile resaltó el rol histórico de las mujeres de la cultura y los derechos humanos —como las Madres de Plaza de Mayo, representadas por referentes como Tati Almeida, y el movimiento feminista— como aliadas fundamentales del colectivo.

«Marchamos en la calle porque nuestra visibilidad es la que salva vidas y fortalece los valores democráticos de igualdad y libertad para toda la sociedad», señaló Paradiso Sottile.

Noticias Argentinas — De cara a la llegada del papa León XIV a Argentina, un día después de la marcha, ¿existió algún inconveniente con la Iglesia o la Santa Sede?

Pedro Paradiso Sottile – No. Desde la Comisión Organizadora se mantuvo un diálogo directo con el Estado Vaticano y referentes allegados a la Santa Sede, quienes confirmaron que no existía inconveniente alguno con que la movilización se llevara a cabo en la fecha prevista.

NA– ¿Cómo eran las condiciones de visibilidad para los activistas en los inicios de las marchas durante la década de 1990?

PPS — En los primeros años de la década de 1990, el contexto social imponía serios riesgos de marginación, lo que llevaba a que activistas recurrieran a seudónimos para evitar represalias personales o laborales, como el caso de César Cigliutti, quien utilizaba el apellido Bassari. La figura pública de Carlos Jáuregui resultó clave al responder a los cánones formales de la época -siempre estaba de traje-, lo que facilitaba la interlocución pública. Por su parte, Pedro Paradiso Sottile inició su militancia pública en Rosario a los 19 años en 1994 con el Colectivo Arcoíris, utilizando su nombre real en un momento donde dicha visibilidad no era habitual en las provincias.

NA– ¿Qué evaluación hacen frente a los recientes discursos de odio y a los hechos de violencia reportados contra el colectivo?

PPS — Existe un repudio categórico hacia las agresiones físicas y simbólicas ejercidas contra las diversidades, entre ellas los ataques violentos sufridos por trabajadoras sexuales travestis y trans en el barrio de Palermo. Se advierte que la legitimación de discursos intolerantes habilita actos de violencia concreta en la vía pública, lo que compromete la convivencia democrática y la seguridad de las personas.

NA — Además del ámbito cultural actual, ¿qué alianzas históricas respaldaron al movimiento desde sus comienzos?

PPS — Las organizaciones feministas constituyeron una de las alianzas prioritarias en los comienzos del movimiento. Posteriormente, a través de la articulación impulsada por referentes como Carlos Jáuregui, se consolidó el trabajo conjunto con los organismos de derechos humanos. Asimismo, en el plano de la cultura popular, figuras de distintas disciplinas se han sumado activamente a lo largo de los años, citando como ejemplo la participación del actor Coco Sily marchando junto a las agrupaciones.

Agencia NA



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