Es una de las figuras más queridas y ascendentes de TN, se casó con un super economista y la luna de miel se llenó de aventuras y riesgos: «Ranas venenosas, caimanes y…»
El casorio sorprendió a algunos y emocionó a todos. Muchísima gente les demostró cariño y afecto porque son, antes que nada, dos personas que caen bien. Sofía porque intenta poner en palabras fáciles o sencillas lo que para la gente común es «chino básico» en cuanto a mercados, bolsa, inversiones, manejos de dinero y demás etcéteras de ese tipo, y Santiago porque la tiene clarísima en temas muy parecidos, y porque la estela de su papá, por supuesto, lo acompaña.
Lógicamente, a ellos les cierran las cuentas. Si fuera al revés, sería como la confirmación de aquel famoso «en casa de herrero, cuchillo de palo». Pero no, ellos hablan de economía y todos los consejos y las sugerencias que dan los llevan a la práctica y les sacan jugo. Les va bien, y después de dar el sí se fueron de luna de miel a un destino tan exótico como poco frecuente, al menos para las grandes multitudes.
Sofía y Santiago se subieron a un avión y aterrizaron en Costa Rica, un hermoso y cálido país de Centro América que combina paisajes urbanos con playas y también con otras zonas más selváticas. Recorrieron todas y en cada una se encontraron con distintos riesgos y aventuras. Incluso a un límite hasta con el peligro. Ojo, lo pasaron fenómeno.
ELLA ES ESTRELLA DE TN, EL UN SUPER ECONOMISTA, SE CASARON Y SE FUERON A UNA LUNA DE MIEL LLENA DE RIESGOS Y AVENTURAS
Sofía mostró el viaje en sus redes sociales, inundando su cuenta de Instagram con fotos de los distintos eventos que encontraron y vivieron allá. Paseos, salidas, viajes, recorridos, animales con los que se cruzaron, gente, lugareños, comidas, delicias locales como el café costarricense, que viene ganando cada vez más terreno en la competitiva industria de ese grano.
Caminando, subiendo, bajando, yendo y viniendo, se cruzaron con ranas venenosas (se pone énfasis a los turistas de fotografiarlos pero no tocarlos), caimanes y cocodrilos, con los que sí hay que tener estricto y riguroso cuidado. Avistaron volcanes, bellezas naturales como lagos de agua «celeste» y cristalina y hasta tomaron clases de comida caribeña. El famoso «comieron perdices y fueron felices».









