La hija de Fernando Confessore expuso su dolor con una carta íntima e impactante a días de su muerte: “Todavía sigo esperando que vuelvas”
“Hola pa, hace días que busco las palabras justas, pero siento que nada va a ser suficiente”, escribió al comienzo de su mensaje, acompañado por distintas fotografías familiares. En medio de la angustia, la joven reconoció que todavía le cuesta aceptar lo ocurrido y que una parte de ella sigue esperando que su papá vuelva a casa.
“Todavía sigo esperando que vuelvas, desde ese maldito viernes a la madrugada. Me cuesta entender la casa sin vos, sin verte armando el pronóstico, tomando mate en el jardín, estudiando italiano o leyendo”, expresó, al enumerar algunas de las escenas cotidianas que hoy se transformaron en recuerdos dolorosos. También contó cuánto extrañará sus mensajes para organizar los encuentros familiares y decidir qué comerían durante el fin de semana: unas pastas, un asado o una hamburguesa.
Entre las cosas que más tristeza le generan, Julieta destacó los planes que quedaron pendientes y las ganas que tenía Confessore de jubilarse para disfrutar de sus pasatiempos. “Nos quedaron tantas cosas por vivir juntos… Me entristece pensar cuánto esperabas la jubilación para disfrutar de las cosas que te gustaban”, lamentó. Sin embargo, en medio del duelo, también encontró una manera de sentirse cerca de él a través de las anécdotas y el humor que lo caracterizaban.
LA HIJA DE FERNANDO CONFESSORE COMPARTIÓ UNA DESGARRADORA CARTA
“Acá nos acordamos de vos todo el tiempo. Eras tan ocurrente, sencillo y espontáneo, que siempre imaginamos qué responderías o qué chiste harías. Los recuerdos que nos hacen llorar terminan convirtiéndose en risas, porque alguna anécdota graciosa tuya siempre aparece”, contó. Con esa misma mezcla de nostalgia y ternura, recordó sus manías, la obsesión con los horarios, el lugar exacto donde estacionaba y su costumbre de no permitir que el tanque de combustible bajara de un cuarto.
La hija de Confessore también puso en palabras la huella que dejó su papá durante sus tres décadas de trabajo frente a las cámaras. “Durante 30 años entraste a miles de hogares para dar el pronóstico y decirle a la gente con qué ropa salir”, escribió. Y destacó que su labor trascendió la información del tiempo: “Sí, hiciste algo por la humanidad: brindaste un servicio y llegaste a los corazones de la gente con tu calidez y simpatía”.
En el tramo más doloroso de la carta, Julieta admitió que todavía busca explicaciones para comprender la pérdida y que no se siente preparada para despedirse definitivamente. “Papi, sigo buscando explicaciones, pero no las hay. Elijo creer que ya cumpliste tu misión en este plano”, expresó. Y concluyó con una promesa de amor eterno y un mensaje para su familia: “No estoy preparada para decirte adiós ni para entender que ya no estás. Espero que, con el tiempo, duela un poquito menos”.



