Causa Rudnev: una de las imputadas denunció que durante su detención estuvo «dos días esposada en una silla»

Causa Rudnev: una de las imputadas denunció que durante su detención estuvo «dos días esposada en una silla»



Buenos Aires, 25 septiembre (NA) — Ksenia Tarakanova, una de las ciudadanas rusas imputadas junto a Konstantin Rudnev por presunta trata de personas, denunció que cuando estuvo detenida permaneció «esposada y sentada en una silla durante dos días», al tiempo que el personal femenino de la Policía Federal las «hacía limpiar» la sede de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de San Carlos de Bariloche, donde permaneció arrestada.

Tarakanova, quien se encuentra en libertad, pero al igual que el resto de las personas vinculadas a la causa, no puede salir de la Argentina, relató los malos tratos recibidos desde que fue apresada hasta que se fue en libertad.

«Tenía problemas de hipertensión que se agravaron después de ser detenida y también un problema de corazón. En la comisaría de la calle Tiscornia 6 me dejaron dos días esposada en una silla», reveló Tarakanova en declaraciones al programa «Tiempo de Policiales», que se emite por ATP Stream.

La ciudadana rusa, que no domina el castellano, necesitó asistencia para transmitir parte de sus respuestas.

Según su relato, esa barrera idiomática agravó la incertidumbre que atravesó desde el inicio del procedimiento.

«Solo imaginen que tú eres turista, estás caminando y de repente, de la nada, la Policía, sin explicar nada, te arranca del lugar donde estás», expresó al describir cómo vivió el operativo.

Sostuvo además que, en un primer momento, no comprendía qué estaba ocurriendo ni cuáles eran concretamente las acusaciones en su contra.

Tarakanova aseguró que durante esas primeras horas tampoco pudo comunicarse con un abogado ni con un intérprete.

«No te permiten llamar ni a un abogado ni a un traductor; simplemente te ponen las esposas y te llevan sin explicar nada», relató.

Según su versión, transcurrió un largo período hasta que logró entender con precisión el contenido de la imputación.

La mujer denunció también un episodio de violencia física ocurrido al momento de su ingreso al lugar de detención.

En ese sentido, contó que cuestionó que hubiera hombres a cargo de la custodia de mujeres detenidas y que, a partir de ese reclamo, se desencadenó una situación que describió como particularmente intimidatoria: un hombre, según su relato, la introdujo de manera violenta en el calabozo y luego se le acercó mientras gritaba y le exhibía fotografías.

«No entiendo por qué tiene que acercarse un hombre tan cerca», manifestó al reconstruir el hecho.

Agregó que reclamó que la custodia cercana estuviera a cargo de personal femenino y aseguró que, durante la detención, sufrió un golpe en la cabeza contra una pared: «Me machucaron la cabeza porque cuando me detuvieron me pusieron contra la pared».

Otro de los episodios mencionados en la entrevista se vinculó con tareas de limpieza que, según las entrevistadas, se les ordenó realizar mientras permanecían detenidas.

«Nos hacían limpiar la comisaría», reveló Tarakanova, quien consideró que tanto ese como otros hechos ocurridos allí fueron «humillantes».

La ciudadana rusa recordó además lo ocurrido después de que, según su relato, se les comunicara una decisión judicial favorable respecto de su libertad.

Indicó que al consultar a una integrante de la fuerza cuándo podría abandonar el lugar, la mujer policía le dio una respuesta que interpretó como intimidatoria: «¿Tú sabes contar? ¿Cuántos segundos hay en un minuto, cuántos minutos en una hora y cuántas horas en un día?».

«A mí me da miedo cuando una autoridad se permite esto, porque si se permite esto, ¿qué más puede permitirse?», planteó.

Su cuestionamiento apuntó a la situación de vulnerabilidad de una persona extranjera privada de su libertad que no comprende el idioma del país en el que se encuentra detenida.

La entrevista abordó también uno de los aspectos que la imputada considera más graves desde el punto de vista procesal.

Según explicó, durante aproximadamente un año participó de audiencias en las que levantaba la mano para intervenir, pero no conseguía que le concedieran la palabra.

Tarakanova calificó esa situación como una vulneración de sus derechos y cuestionó que pudiera sostenerse una imputación sin que ella hubiera tenido, según su versión, una oportunidad adecuada de explicar personalmente lo ocurrido.

«Durante todo el año ya ocurrían las audiencias; ella levantaba la mano, quería decir, pero no le daban la palabra», se indicó en la traducción de su testimonio.

La imputada señaló que la causa tuvo consecuencias personales que excedieron ampliamente el expediente judicial.

Contó entre lágrimas que su permanencia forzada en la Argentina alteró sus proyectos y vínculos, y aseguró que la persona con la que planeaba casarse encontró publicaciones sobre el caso en Internet y terminó iniciando una relación con otra mujer.

Pese a lo vivido, Tarakanova diferenció sus críticas hacia determinados funcionarios de su opinión sobre el país.

En ese aspecto, afirmó que le «gusta» la Argentina y destacó «la solidaridad» que encontró en numerosas personas.

Sus cuestionamientos, sostuvo, están dirigidos a quienes intervinieron en los hechos que denuncia y a las consecuencias que la investigación provocó en su vida.

Agencia NA



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