Bailando por un Pancho: tiene un local de comidas en Dock Sud y hace que los más chicos se diviertan

Bailando por un Pancho: tiene un local de comidas en Dock Sud y hace que los más chicos se diviertan


Buenos Aires, 9 agosto (NA) – Hace dos años Iván, mientras habría su primer local de comidas en Dock Sud, nunca creyó estar logrando que adolescentes corran sus miedos o vergüenzas y realicen diversos retos virales para ganarse un premio. Lo que parecía solo una manera de poder obtener más ventas, se convirtió hoy en el espacio donde los más chicos se divierten “Bailando por un Pancho”.

En septiembre de 2024 el joven abrió su comercio con el objetivo de tener su propio espacio para crecer. En medio de la búsqueda por “tener respuestas” sobre “cómo avanzar”, su vida cambió en los últimos meses cuando empezó a hacer reír a niños y adolescentes para que cumplan retos virales por un pancho.

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Iván conversó con la agencia Noticias Argentinas acerca de cómo empezó todo, en qué punto está este nuevo desafío, qué mensaje hay detrás y lo que busca para un futuro.

“Es increíble lo que se dio, lo que se generó. Ni siquiera yo lo entiendo”, comienza la entrevista telefónica.

Panchievo está en la calle Nicolás Avellaneda 1996, Dock Sud, e inició hace casi dos años: “Las ventas iban normal, tenía mi público y cada tanto solía subir algún que otro video en redes sociales, pero no estaba tan interesado”.

Panchievo está en la calle Nicolás Avellaneda 1996, Dock Sud, provincia de Buenos Aires. Foto: Agencia NA

Panchievo está en la calle Nicolás Avellaneda 1996, Dock Sud, provincia de Buenos Aires. Foto: Agencia NA

“Habrá sido hace cuatro o cinco meses que empecé a buscar una respuesta sobre a dónde ir con el local, cómo avanzar. No es que estaba disconforme, pero algo faltaba, contó Iván.

Cómo empezó todo

Durante esa búsqueda, un mensaje cambió todo: “Un día un chico que conocía por las redes sociales del barrio, y al que le dicen Rodrigo de Paul porque tiene un parecido, me habló y me preguntó qué podía hacer para ganarse un pancho. Le consulté qué sabía hacer, me respondió que bailaba, por lo que lo invité a que venga”.

“Al otro día vino al local, eligió una canción, bailó y subí el video en redes sociales, pero la verdad es que no le fue tan bien. Sin embargo, toda esa situación me generó algo, valoró.

Horas después le llegó otro mensaje, también para cumplir un reto y así obtener un pancho gratis: “No lo podía creer. En ese momento ya no le podía decir que no, en realidad sí podía, pero había algo como que me decía que tenía que probar”.

Al principio fue más el boca en boca, pero al tiempo llegaron los primeros mensajes a Instagram o TikTok (@panchievo) de diversos usuarios que querían participar: “Todo cambió cuando una chica vino y me dice que quería bailar ‘Six Seven’ y ese video sí fue furor, me explotó el celular”.

Una reflexión que hizo Iván es que la motivación detrás de dicho desafío no está claramente en las visitas, “sino que la gente que venía tenía vergüenza, miedo, pero se animaban y rompían con ese prejuicio”.

“Desde muy chico a mí me gusta el baile, el canto, pero nunca me animé a mostrarme, entonces esto que surgió me ayudó a empoderarme y entender que no importa qué piense el otro”, manifestó.

El joven sostiene que este cambio no es por la plata, sino que el mensaje es otro: “Por suerte tengo un techo, una familia y un plato de comida en la mesa todos los días, hoy puedo dejar la plata en segundo plano, aunque se necesita para mantener el local, pero prefiero priorizar este momento”.

Encontré mi equilibrio. Trabajé mucho tiempo en un restaurante lavando la vajilla y con un sueldo muy bueno, pero no era feliz, pero ahora sé que este mi lugar disfrutando con los chicos”, expresó.

En la actualidad, Iván sube cerca de 10 videos por días a sus redes sociales y sostiene que “es un trabajo aparte” porque le lleva “bastante tiempo”, pero que está en la exploración de tener una nueva dinámica para poder trabajar y hacer los retos.

“Esto es un ida y vuelta”

Cuando los videos en redes sociales explotaron de visitas y comentarios, Iván decidió que detrás de las risas también se pueda ayudar a otras personas: “Hace un tiempo surgió que los que participen traigan un alimento no perecedero. Hoy en día se acercan más de 20 chicos y una persona de mi entorno me dijo que algo se podía hacer para colaborar con otros”.

“Esto es un ida y vuelta. Los vecinos vinieron y trajeron comida sin ningún problema” contó. En este sentido, el emprendedor señaló que está pensando en llevar lo recaudado a un comedor o hacer una olla popular.

Flyer. Foto: Agencia NA

Flyer. Foto: Agencia NA

El reto viral: cómo llegar a los adolescentes

“Me acuerdo de un chico que vino y me dijo riéndose ‘ahora mis amigos de la escuela van a ver el video y me van a cargar’, pero lo más importante es que él decidió bailar igual”, destacó Iván.

En este sentido, señaló que en los videos no solo se ven bailes, sino que hacen cualquier otro tipo de reto o actividad: “A veces participan en el piedra, papel o tijera; en carreras y hasta juegan en haber quien pone el envoltorio a las canastas para las hamburguesas más rápido. La idea es divertirse.

Iván vive con su mamá y sus dos hermanos de 11 años, quienes les enseñaron toda esta nueva dinámica: “Ellos fueron de mucha ayuda para este desafío porque no es fácil entrar en el mundo de chicos de esa edad”.

“Con mis hermanos tenemos varios años de diferencia y para poder acercarme decidí hacer videos con ellos porque están sumergidos en la tecnología y las redes sociales”, destacó.

Para poder estar en este punto, remarcó que debió salir de él el trabajo de sumergirse “en sus mundos, porque ellos nunca se van a meter en el nuestro”.

“El pancho, en algunos casos, es la excusa para romper los miedos y salir de esa prisión mental en la que nos ponen desde chicos”, concluyó.

Agencia NA



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