Ni Mónaco, ni el Caribe, ni Ibiza: el jugador de la Scaloneta que a diferencia de sus compañeros se quedó acá y metió vacaciones gasoleras: «Primero al Circo Rodas y después a ver a Francella»
Valentín Barco, dicen, es uno de los grandes objetivos del Chelsea, uno de los clubes que más caro pagan las transferencias en el mundo. Después de Qatar 2022, por ejemplo, puso 130 millones de euros (sí, leyeron bien) para comprar a Enzo Fernández. Con él en la cancha y con toda esa inversión encima no ganó mucho, pero se quedó con el primer mundial de clubes y es el único equipo del planeta que pudo levantar todos los trofeos que disputó.
Apodado «El Colo» desde que estaba en las inferiores de Boca por el tono «zanahoria» de su enrulada cabellera, Barco protagonizó una de las historias más curiosas de la Copa del Mundo que se disputó en Estados Unidos, México y Canadá. Aunque casi no jugó -solo lo hizo contra Jordania en el tercer partido de la fase de grupos, con Argentina clasificada y sin chances de perder el primer lugar de la zona- igual la gente reclamó con insistencia más minutos para él.
No le hizo falta saltar al campo de juego para ganar fama, consideración y apoyo populares. Sus apariciones a espaldas de Scaloni o corriendo a la par del entrenador (a veces parecía que le estaba pidiendo que se acordara de él y le permitiera ingresar un ratito) se volvieron memes que inundaron las redes sociales, sobre todo Twitter, y lo convirtieron en uno de los futbolistas más visibles del torneo.
NI IBIZA, EL CARIBE NI MALDIVAS: EL JUGADOR DE LA SCALONETA QUE SE QUEDÓ ACÁ Y FUE AL CIRCO RODAS Y A VER A FRANCELLA
Además, el cruce con Jude Bellingham en el partido contra Inglaterra (el volante del Real Madrid le «aplicó un correctivo» tras la derrota «pirata») lo terminó de hacer «querido» por la gente. Se dice que Barco, emocionado por el épico triunfo argentino, se «excedió» un poco en las celebraciones y un poco «gastó» a sus rivales derrotados, lo que hizo reaccionar al famoso y elogiado Jude.
Pues bien, mientras muchos agarraron aviones para surcar mares, continentes y cadenas montañosas -y otros ni siquiera volvieron al país- el Colo se quedó acá y como «cualquier hijo de vecino» aprovechó las vacaciones para salir junto a su mujer Yaz Jáuregui. Y acá tampoco fue al Alvear, o la Maisson Four Seassons. No, primero fue al Circo Rodas y después al teatro a ver a Francella. «Bien popular, bien argentino» lo definieron.
Colorado el och… ¡Colorado el crack!


