Balas y muerte en Barranqueras: otro crimen golpea la seguridad de Chaco

Balas y muerte en Barranqueras: otro crimen golpea la seguridad de Chaco



Buenos Aires, 21 julio (NA) – Un joven de 21 años murió en el Hospital Perrando después de haber recibido un disparo en la cabeza y otro en una pierna durante un violento episodio ocurrido en Villa Forestación, Barranqueras, un hecho que volvió a exponer la circulación de armas y las limitaciones de la prevención de la seguridad provincial en el área metropolitana del Chaco.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la víctima fue identificada como Agustín Pintos y había sido encontrada durante la madrugada del domingo en el sector conocido como Lote 11, luego de que vecinos alertaran a la Policía por un desorden y varias detonaciones. El joven presentaba una herida de arma de fuego en la región frontal, con orificio de entrada y sin salida, además de otra lesión en el muslo derecho.

 

 

Pintos fue trasladado de urgencia al principal hospital de Resistencia, donde permaneció internado en estado crítico hasta que se confirmó su fallecimiento cerca de las 22. El diagnóstico informado fue shock neurogénico, mientras que la Fiscalía de Investigaciones Penal N° 15 recaratuló el expediente como homicidio y ordenó la autopsia para determinar con precisión la mecánica de la muerte.

La policía desplegó un operativo después del ataque y detuvo a tres sospechosos, además de secuestrar vainas servidas, prendas y otros elementos que serán sometidos a peritajes. La investigación todavía debe determinar quién efectuó los disparos, cuál fue el móvil y qué grado de participación tuvo cada uno de los aprehendidos, debido a que los primeros testimonios habrían presentado contradicciones.

La rapidez de las detenciones constituye una respuesta operativa, pero no borra el dato central: un episodio armado se desarrolló alrededor de las 5 de la mañana dentro de un barrio de Barranqueras y terminó con un joven muerto. Los efectivos llegaron después del llamado de los vecinos, cuando los disparos ya habían sido efectuados y la víctima se encontraba gravemente herida.

El caso compromete al Ministerio de Seguridad y a la conducción política del Gobierno del Chaco, responsables de la prevención territorial, el control de armas y el despliegue policial en una de las zonas urbanas más pobladas de la provincia. No se trata de atribuir al Estado la autoría de un crimen, sino de establecer si el patrullaje, la inteligencia criminal y la presencia preventiva resultan suficientes para anticipar hechos de extrema violencia.

Barranqueras forma parte del mismo conglomerado urbano que Resistencia y concentra sectores donde la presencia estatal vuelve a adquirir visibilidad después de las emergencias. Esa secuencia —llamada vecinal, arribo policial, ambulancia, detenciones y expediente judicial— puede ayudar a esclarecer el hecho, pero llegó tarde para Pintos.

Con tres detenidos y una causa en marcha, el Gobierno puede exhibir capacidad de reacción. Lo que todavía no logró demostrar es que pueda impedir que las armas sigan definiendo conflictos en plena calle. La muerte de Pintos volvió a transformar esa falla preventiva en una deuda política de la administración chaqueña.

Agencia NA



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