Matzkin se enreda con la basura y crece la sospecha en Zárate

Matzkin se enreda con la basura y crece la sospecha en Zárate



Buenos Aires, 9 julio (NA) – El intendente de Zárate, Marcelo Matzkin, volvió a quedar bajo presión por el manejo de los residuos domiciliarios, un tema que reabrió sospechas políticas, ambientales y económicas alrededor de uno de los negocios más sensibles de cualquier municipio.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el jefe comunal fue cuestionado por presuntas contradicciones entre sus declaraciones públicas y la documentación municipal vinculada al sistema de disposición de residuos, en una discusión que involucra ordenanzas, decretos, empresas privadas y la posibilidad de recibir basura de otros distritos.

 

 

El problema es grave porque la basura no es un expediente menor. Detrás de la recolección, el traslado y la disposición final se mueven contratos millonarios, impacto ambiental, circulación de camiones, controles estatales y riesgos sanitarios para los vecinos.

Matzkin deberá explicar con precisión qué decretos firmó, qué normas siguen vigentes, qué empresas intervienen, qué toneladas se manejan, qué controles ambientales existen y si Zárate puede terminar recibiendo residuos de Campana u otros municipios.

La pregunta política es inevitable: si el intendente dice una cosa y los documentos municipales habilitan otra lectura, entonces el Ejecutivo debe transparentar el expediente completo. No alcanza con declaraciones ni con respuestas parciales. En materia ambiental, la opacidad siempre juega en contra del vecino.

El caso también golpea el discurso de orden que Matzkin buscó instalar desde su llegada al poder. Zárate no puede pasar de una gestión cuestionada a otra que mantenga zonas grises en un tema tan sensible. El municipio necesita certezas, no interpretaciones convenientes sobre decretos y ordenanzas.

La sospecha que crece en el distrito es concreta: si la política de residuos no está clara, Zárate podría quedar expuesto a un esquema regional de basura con costos ambientales difíciles de medir y beneficios económicos concentrados en pocas manos.

El intendente deberá decidir si abre la información o si deja que el conflicto escale en el Concejo Deliberante y entre los vecinos. Porque cuando un municipio no explica con claridad qué hace con la basura, el problema deja de ser técnico y se convierte en una crisis de confianza.

En Zárate, Matzkin enfrenta una prueba directa de transparencia: mostrar los papeles, identificar responsables y demostrar que el distrito no será usado como depósito de negocios ajenos.

Agencia NA



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