Polémica total y fuertísimas discusiones por el congelados de Manu con la madre en Gran Hermano: «Fue algo muy turbio»
¿Hay que explicar qué es el congelados? Pareciera que no, pero por las dudas se repasa. Entra alguien cercano a uno de los jugadores (un amigo, un familiar, una pareja, un compañero de laburo, hasta puede ser una mascota) y nadie puede moverse, hablar ni gesticular. A los demás no les cuesta quedarse petrificados, pero al que recibe semejante estímulo (y más después de tanto tiempo sin tener contacto con nadie «del afuera») se le hace cuesta arriba. Cualquier cosa que haga le puede costar un castigo fuerte.
Hace poco, por ejemplo, entró el Turco García y quedó cara a cara con su mujer (¿O su ex?) Mariela Prieto, que había bailado bien pegadita con Ema y con Brian Sarmiento, y recibió un solapado reproche por parte del ex futbolista. Son momentos muy trascendentales que suelen dejar marcas tanto en los competidores como en el mismo juego.
Esta vez le tocó el turno a Manu. Manuel Ibero fue un jugador muy importante y muy destacado de la Generación Dorada desde el mismísimo primer minuto de competencia. Incluso fue considerado durante mucho tiempo el máximo candidato a ganar GH. Entró siendo «el ex de Zoe» (Zoe Bogach, participante de la edición anterior) y al poco tiempo ya era alguien que se había hecho un nombre propio.
POLEMICA INFERNAL POR EL CONGELADOS DE MANU CON LA MADRE EN GRAN HERMANO: «FUE MUY TURBIO»
Manu parecía ir derechito a la final hasta que entraron otros jugadores y le sacaron parte de ese protagonismo que tenía casi en forma absoluta. El congelados, se suponía, le iba a venir bien para recuperar parte de esa centralidad que en cierta forma había resignado. La que ingresó fue su mamá, una señora jovial, elegante, dispuesta, fresca y muy distinguida llamada Verónica.
Todo parecía indicar que sería el «relanzamiento» de Manu, y lo fue, pero con mucha polémica y encendidas discusiones. ¿Por qué? Porque al momento de despedirse, la bella y sofisticada Verónica se acercó muuuuuuuuuucho a los labios de Manu y le dio algunos besos que parecieron rozarle los labios, o directamente impactar sobre ellos. ¿Efecto de la cámara? Quién sabe, lo cierto es que la gente reaccionó de inmediato y le tiró con todo. Algunos defendieron el «gesto de amor maternal» (unos pocos, por cierto) y recibieron el furioso contragolpe de la encendida mayoría, que en líneas generales consideró la acción como «algo muy turbio». ¿Y ustedes, de que lado de la mecha están?



