Lionel Messi a los 39: el Mundial que juega como siempre y la vida que sufre como nunca

Lionel Messi a los 39: el Mundial que juega como siempre y la vida que sufre como nunca


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Curiosamente, también se despierta el día de su cumpleaños en el medio de la tormenta. En un momento clave y distinto de su vida. Esta vez, el rival no es la maldición de no ganar la Copa como era en Qatar, o la constelación de estrellas que armó Francia para vengarse de lo que pasó aquella vez, o CR7, o Haaland y sus vikingos, o Harry Kane con Inglaterra tratando siempre de piratear a la Argentina, o la frescura de Lamine Yamal. No, ahora el rival no está en la cancha.

No hará falta entrar en precisiones. No será necesario. Todos saben de qué se trata. El mismo Leo lo dijo después de clavarles tres pepas a los argelinos. Las lagrimas que derramó tras el primer gol no eran de emoción, o sí, de emocionado desahogo después de pasar las de Caín por «un problema extradeportivo, personal». Más tarde vino todo lo que vino: los rumores, el gol en contra descomunal de Florencia Peña, y el comunicado oficial de la familia Messi aclarando que es Jorge, el papá de Lionel, el marido de Celia, el suegro de Anto, el abuelo de Cirio, Mateo y Thiago, el que está pasando una «instancia de salud» que parece bastante brava.

Y esos rayos y esas centellas y esas inclemencias y esas tempestades, se sabe, hacen más ruido y causan más estragos que un nueve que se pone otra camiseta y se anota en la carrera por ser el máximo goleador de los mundiales de todos los tiempos o que un defensor riguroso o medio patadura que apela a un raspado profundo para detenerlo. Eso es papel picado, cotillón, la nada misma, al lado de lo otro.

Y el tipo, aun con esos nubarrones amenazando con descargar toda su furia sobre su cuerpo de 170 centímetros de longitud, con la cabeza en otro lado, con el celular a veces como aliado y a veces como enemigo terrorífico que puede dar malas noticias, va y la rompe. Sale a la cancha y demuestra, como tantas otras veces pero también como nunca, que sigue siendo un elegido, alguien único, distinto y diferente a cualquier cosa que se haya visto hasta ahora.

MESSI SIEMPRE SE SACA UN DIEZ.
MESSI SIEMPRE SE SACA UN DIEZ.

LIONEL MESSI, EL MEJOR DE TODOS

Canta Divididos que «El 38 está cargado» y Messi se lo puso a gritar allá en Estados Unidos, que se ha convertido en su segunda casa desde que se fue a jugar al fútbol ahí. Él vive en Miami y la rompió toda primero en Kansas y después en Dallas, para despedir a esos años con todo y a lo campeón mundial. Mirando de reojo a los pibes y dejándoles en claro a ellos, al resto, a los propios y a los ajenos, también a los entrenadores y a los dirigentes, y mucho más a los periodistas y a los comentaristas, que los grandes y los tocados por la varita mágica son los grandes y los tocados por la carita mágica siempre, y que hay que respetarlos y tenerlos en cuenta pase lo que pase.

Messi ha logrado un nivel de idolatría tal que erra un penal con el partido contra los fornidos austríacos 0-0 y nadie le cuestiona absolutamente nada. Al contrario. Aumenta el cariño. Se multiplica. Explota. La gente no grita «uhhh» o «noooo» ni suelta ningún insulto. Bueno, eso puede ser, pero a las apuradas. Una puteadita rápida y a la carrera para no perder tiempo porque hay que cobijar y abrigar y darle cariño al más grande. Hay que abrazarlo, contenerlo, darle afecto, está sensible, está especial. La gente lo sabe y actúa en consecuencia.

Entonces, 15 o 20 segundos después de que la pelota se fuera al lado del palo derecho del arquero de ellos, que nadie nunca jamás de los jamases sabrá cómo se llama, atrona el «que de la mano de Lio Messi, todos la vuelta vamos a dar».

No hay reproches. Ya no. Si alguna vez los hubo -pocos, escasos, por cierto- ya fueron a parar al tacho de basura de los malos recuerdos.

LO GRITA LEO, LO GRITA TODA LA ARGENTINA
LO GRITA LEO, LO GRITA TODA LA ARGENTINA

La vida tiene curiosidades que son inexplicables. Vueltas que no hay manera de encontrarles una razón o algo que las justifique. Alguien, algún designio del destino, Dios o quien quiera que haya sido decidió o se alió con él para que el «mejor Messi en la Selección Nacional» llegue sobre el último tramo de su carrera y no sobre el principio, ya como jugador maduro y no en aquellas épocas de juventud maravillosa.

A ver: acá sí toca hacer una aclaración. Messi siempre fue un crack, una cosa de locos, un arma mortal demoledora y eficaz. La exquisitez y la delicadeza hechas jugador de fútbol. Pero durante muchos años todo lo que ganó, lo ganó con el Barcelona. Con Argentina no se le daba. Si hasta amagó con renunciar después de perder contra Chile la tercera final seguida (Mundial 2014 contra Alemania y copas América 2015 y 2016 versus Chile) y hubo que convencerlo para que reviera aquel «ya está, ya lo intenté y no se dio, ahora que prueben otros muchachos» que le dijo a Martín Arévalo, el marido de la ex Paparazzi Cora Debarbieri.

Eso también fue en Estados Unidos, donde parecen mezclarse siempre sus luces y sus sombras, sus días soleados y sus anocheceres encapotados. ¿Qué hubiera pasado si hubiera mantenido esa postura, si no le hubieran dicho nada, si él no se habría decidido a probar una vez más? Por favor, menos mal que eso se le fue de la cabeza y cuando charló con Scaloni aceptó sumarse a su grupo.

MESSI ESTA JUGANDO A GRAN NIVEL EL MUNDIAL 2026. LOS RUSTICOS DEFENSORES AUSTRIACOS NO LO PUDIERON PARAR.
MESSI ESTA JUGANDO A GRAN NIVEL EL MUNDIAL 2026. LOS RUSTICOS DEFENSORES AUSTRIACOS NO LO PUDIERON PARAR.

Si bien es medio contemporáneo suyo y hasta fueron compañeros en el seleccionado, Scaloni puede ser considerado una suerte de «segundo padre» para Messi. Y Chiqui Tapia, cuestionado como pocos en la historia de la Argentina, vendría ser algo así como ese tío que le da todos los gustos. Son ellos, también ahora, claves en la contención cuando toca jugar una parada brava que se reduce a esperar que los goles los hagan otros, los que están vestidos con delantal blanco.

Las lluvias tienen intensidades diferentes. A veces generan alertas, a veces caen a baldazos, a veces son lloviznitas, a veces mojan y molestan, a veces apenas salpican, a veces no generan nada. Cuando se acercan al final, muy de vez en cuando, dejan una imagen única, multicolor, imponente, hermosa, inigualable, sensacional, majestuosa, magistral. Messi, 39 años ya, también está en el arco iris de su vida. Y aunque es imposible, aunque no va a suceder, quién no quisiera que esto dure para siempre.

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Lionel Andres Messi nació el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de la ciudad de Rosario. Pasó su infancia y se crii en el barrio La Bajada, en la zona sur de esa ciudad, pegadito al batallón 121. Fue a la escuela número 66 General Las Heras, a pocas cuadras de su casa. Se destacaba en educación física y las maestras lo recuerdan como «un chico tímido y tranquilo». Empezó a jugar a la pelota en el potrero del club El Campito y después pasó al Abanderado Grandoli, donde deslumbró tanto que lo llevaron primero a Central Córdoba y después a Newells, equipo del que además es hincha y que espera contarlo, alguna vez, entre sus filas. A los 13 años se fue Barcelona, y lo demás es historia harto conocida. Allí ganó 4 Champions, 10 ligas españolas, 7 Copas del Rey, 8 Supercopas Españolas, 3 Supercopas Europeas y 3 Mundiales de Clubes. Después se fue al PSG de Francia, donde logró 2 ligas y una Supercopa de Francia. Ahora se fue al Inter Miami de Estados Unidos, y allí obtuvo una Leagues cup, dos MLS Suporter Shields y una MLS Cup. Con la Selección Argentina fue campeón olímpico, campeón mundial juvenil, ganó dos Copas Américas, una Finalissima y un campeonato Mundial. A nivel individual le dieron 8 veces el Balón de Oro como mejor jugador del mundo y en dos mundiales fue elegido el mejor jugador. Lleva convertidos 915 goles en toda su carrera.

Entre el final de los 38 años y la llegada de los 39, el lunes 22 de junio de 2026, se convirtió en el máximo goleador de los mundiales, con 18 goles.

Y cuidado, que seguirá lloviendo… o contando.

¡Qué jugador, papá!

INSEPARABLES. LIONEL MESSI CON SU PAPA, JORGE, QUE LA ESTA PELEANDO, Y CON SU MAMA, CELIA, QUE LE PREPARA LAS MILANESAS MAS RICAS DEL MUNDO.
INSEPARABLES. LIONEL MESSI CON SU PAPA, JORGE, QUE LA ESTA PELEANDO, Y CON SU MAMA, CELIA, QUE LE PREPARA LAS MILANESAS MAS RICAS DEL MUNDO.

 

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