Rechazan la libertad condicional de “Piki” Orellana, pero amplían sus salidas y podrá trabajar fuera del penal
Miguel Ángel “Piki” Orellana, condenado a prisión perpetua por el secuestro y asesinato de Adrián Mansilla, continuará alojado en el penal de Villa Urquiza luego de que la Justicia rechazara un pedido de libertad condicional presentado por su defensa. Sin embargo, una jueza resolvió ampliar los beneficios de reinserción social de los que ya gozaba, permitiéndole extender sus salidas transitorias y acceder a un régimen laboral fuera de la unidad penitenciaria.
El crimen de Adrián Mansilla
Orellana cumple una condena a prisión perpetua desde agosto de 2008 por los delitos de privación ilegítima de la libertad y homicidio agravado, en una causa que conmocionó a Tucumán.
La investigación determinó que Adrián Mansilla, empleado de un polirrubro, fue secuestrado en agosto de 2003 en inmediaciones de la ex terminal de ómnibus de San Miguel de Tucumán. Durante semanas no se conoció su paradero hasta que un testigo reveló que había sido obligado a subir a un vehículo, trasladado a un paraje de Famaillá y ejecutado de un disparo en la cabeza.
Posteriormente, el cuerpo fue enterrado y recién pudo ser hallado meses después por los investigadores, confirmando el relato aportado durante la pesquisa.
Según la acusación, el crimen habría estado vinculado a la supuesta sustracción de droga perteneciente a Orellana.
Una causa marcada por la polémica
El expediente estuvo rodeado de controversias desde sus inicios. Entre los episodios más resonantes se denunciaron presuntas presiones sobre funcionarios judiciales, el apartamiento de los comisarios que encabezaban la investigación y un acuerdo entre representantes legales de Orellana y la familia de la víctima que derivó en el retiro de la querella.
Con el paso de los años, el nombre de “Piki” Orellana también volvió a generar repercusiones dentro del Servicio Penitenciario, donde llegó a organizar distintos eventos y festejos autorizados por las autoridades carcelarias, incluyendo celebraciones por el Día de la Madre, Día del Padre, Día del Niño y cumpleaños.
El pedido de libertad
Durante la audiencia, la defensa argumentó que Orellana ya cumplió más de 22 años de encierro efectivo y que, según la legislación vigente al momento de la condena, reunía las condiciones para acceder a la libertad condicional.
Los abogados destacaron además los informes favorables elaborados por profesionales que lo asisten, su conducta durante las cuatro salidas transitorias mensuales de seis horas y la existencia de una vivienda y una propuesta laboral en Famaillá para facilitar su reinserción.
Sin embargo, el auxiliar fiscal Gonzalo García se opuso al pedido. El representante del Ministerio Público sostuvo que los especialistas concluyeron que el condenado aún necesita continuar con tratamiento psicológico, ya que no reconoce plenamente la gravedad de los hechos por los que fue condenado.
Según los informes incorporados al expediente, Orellana presenta rasgos narcisistas y mantiene una visión de los hechos vinculada a una supuesta lógica de justicia por mano propia.
El testimonio de la madre de la víctima
La postura de la Fiscalía fue respaldada por Marta Pérez, madre de Adrián Mansilla, quien participó de la audiencia para manifestar su rechazo a cualquier medida que implique la liberación del condenado.
La mujer relató además un episodio intimidatorio ocurrido días antes de la audiencia. Según denunció, dos hombres en motocicleta la interceptaron en la vía pública y le sugirieron que no asistiera a la instancia judicial.
«Imagínese qué me puede pasar si sale en libertad», expresó ante la magistrada.
Más beneficios, pero sin libertad
Tras analizar los planteos de las partes, la jueza Escobar resolvió rechazar el pedido de libertad condicional, aunque consideró viable ampliar los beneficios de reinserción social.
La resolución establece que las salidas transitorias pasarán de seis a doce horas. Además, una vez presentada y aprobada una propuesta laboral formal, Orellana podrá salir del penal de lunes a viernes para desempeñar tareas de trabajo durante un máximo de doce horas diarias.
De esta manera, el condenado podrá trasladarse diariamente a Famaillá para desarrollar actividades laborales y regresar posteriormente a Villa Urquiza. Los sábados, en tanto, podrá utilizar el beneficio para compartir tiempo con sus familiares.
La defensa ya anticipó que impugnará la decisión judicial en busca de revertir el rechazo a la libertad condicional, por lo que la discusión continuará en instancias superiores.



