La durísima revelación de Flor Torrente, la hija mayor de Araceli González, a sus 37 años: «No me podía dormir, ni levantar»

La durísima revelación de Flor Torrente, la hija mayor de Araceli González, a sus 37 años: «No me podía dormir, ni levantar»


Florencia Torrente volvió a abrir su corazón al recordar uno de los momentos más duros de su vida: la muerte de su padre, Rubén Torrente. A un año de esa pérdida, la artista reflexionó sobre el impacto emocional que atravesó y cómo logró sostenerse en medio de un proceso tan intenso como inesperado.

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Durante una entrevista en El Nueve, Flor compartió en primera persona cómo transitó el duelo, dejando en evidencia no solo el dolor, sino también el trabajo interno que venía construyendo desde muy chica. Sus palabras reflejan una mirada honesta y profunda sobre lo que significa enfrentar una pérdida tan significativa.

“El año pasado fue un año de mucho miedo. Falleció mi papá, para mí fue un año como que me desató un montón de cosas, de emociones que no sabía ni que existían. Usé todas las herramientas para salir adelante”, expresó, marcando el inicio de un relato cargado de sensibilidad.

En ese sentido, recordó con claridad el momento exacto en que recibió la noticia y la reacción que tuvo: “Me acuerdo que el día que falleció mi papá, me paré y dije, claro, hoy es el día que tengo que usar todas las herramientas que tengo, para estar lúcida, para estar presente, para entender qué tengo que hacer para transitar mis emociones, para atravesar todo lo que me está pasando”.

LA DURA REVELACIÓN DE FLOR TORRENTE SOBRE LA MUERTE DE SU PAPÁ

La actriz también reveló el peso de la responsabilidad familiar en medio del dolor, especialmente por su hermano menor: “Tengo un hermano de 11 años, entonces como que era todo un montón, y dije ah okay, es ahora”. Esa necesidad de sostenerse firme fue clave en su forma de atravesar el duelo.

Con una metáfora potente, explicó cómo se preparó internamente para enfrentar ese momento: “O sea, me acuerdo que me paré y dije, ah listo es hora de sacar como cuando un guerrero saca todas sus armas, antes de la guerra, esa sensación”. Esa imagen resume el estado emocional con el que decidió afrontar la situación.

Finalmente, Flor también habló de las dificultades concretas que atravesó en los meses posteriores, como el insomnio y la culpa, pero destacó la importancia de los hábitos y el trabajo personal previo: “Me di cuentas lo importante que es los hábitos porque yo no podía dormir, por ejemplo. O sea los primeros cuatro meses no dormí, no me podía levantar y ahí me latigaba la culpa… rescato todo el trabajo que hice desde muy chiquita… porque eso hizo que el tránsito, si bien al principio fue muy intenso, se hace mucho más fácil”.

 

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