A un año de la condena de Cristina Kirchner: los actos que prepara el kirchnerismo
El mes que viene será muy simbólico para la política argentina, ya que se cumplirá el primer año desde que Cristina Kirchner fue condenada oficialmente. En ese sentido, el peronismo y el kirchnerismo más acérrimo prepara una serie de actividades públicas para mostrar su respaldo a la dirigente y para solicitar el pedido de libertad.
En medio de tensiones de cara a las elecciones 2027, el PJ Nacional abrirá sus puertas para realizar encuentros y manifestaciones con el cierre en Parque Lezama, donde se realizará un banderazo. La idea es reafirmar la consigna de «Cristina libre» y evitar lo que denominan un aislamiento político y afectivo de Cristina Kirchner, con la participación de dirigentes, jubilados, estudiantes, artistas y organismos de derechos humanos.
En paralelo, se multiplican las expresiones de apoyo de referentes del espacio: desde Máximo Kirchner reclamando a la CGT por no nombrarla en actos, hasta Eduardo Valdés calificándola como «presa política» y pidiendo mayor compromiso de la dirigencia. Incluso voces del Frente Renovador, como Cecilia Moreau, remarcaron que la condena busca proscribirla y que no se debe naturalizar su encarcelamiento.
Las actividades recientes frente a San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria, incluyeron charlas abiertas, jornadas temáticas y movilizaciones organizadas por intendentes y ministros bonaerenses. La expresidenta participó de algunas manifestaciones con mensajes grabados para reforzar su conexión con la militancia que acompañó.
Paralelamente la tensión sigue escalando en la interna con el kicillofismo, donde los sectores más cercanos a Cristina Kirchner
Gobernadores del centro del país marcan distancia de Axel Kicillof
En Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, los principales dirigentes peronistas mantienen una postura crítica frente a Axel Kicillof y su intento de nacionalización política. Omar Perotti, Martín Llaryora y Gustavo Bordet representan un peronismo pragmático y productivista que rechaza la impronta kirchnerista, mientras las encuestas reflejan altos niveles de imagen negativa del gobernador bonaerense en esas provincias.
Córdoba se consolida como la cuna del antikirchnerismo, con Llaryora evitando mostrarse con Kicillof y priorizando alianzas alternativas, mientras en Entre Ríos figuras como Guillermo Michel y Rosario Romero se acercan al armado federal antes que al Movimiento Derecho al Futuro. La Región Centro, con más de siete millones de votantes, se convierte así en un territorio clave donde los gobernadores anti-K buscan marcar un rumbo distinto al del kirchnerismo.


