Ignacio Malcorra le quiso pegar a Gustavo López
Antes de continuar hace falta el contexto. A dos meses de cumplir 39 años, Malcorra transita el último tramo de su carrera en Independiente. Días atrás su equipo visitó a Rosario Central, justamente, en un encuentro clave por la Liga Profesional: el que perdía quedaba afuera.
Malcorra no tuvo un buen partido. ¡Todavía más! En una jugada quedó de frente al arquero rival: ¡era la gran oportunidad de hacer un gol y pasar de ronda! Pero no… Definió muy pero muy mal, algo poco habitual en un jugador de su exquisita calidad. Independiente terminó cayendo 3 a 1 y fue eliminado. Central clasificó y luego enfrentó a Racing, en el partido del bochorno.
Ahora bien, ¿cuál es el dato? Malcorra supo jugar en Central. Entonces las redes sociales —siempre tan malpensadas: también vienen sosteniendo que a la Academia rosarina la benefician groseramente los árbitros— se llenaron de comentarios maliciosos contra Nacho. Y es que muchos futboleros aseguran que no quiso hacerle un gol a su exclub, por el cariño que conserva. Es decir: que fue para atrás. Así de simple. Pero eso según dicen las redes, claro. A nadie le consta, ni tiene por qué dudar de la honorabilidad de un futbolista.

Sin embargo, las críticas fueron tantas que el propio Malcorra hizo un posteo para aclarar que no, que nada que ver, que se trató apenas de un infortunio futbolístico. Aunque… Gustavo López, periodista en radio La Red y la señal ESPN, no le creyó
Así llegamos a este viernes.
Ahora sí, a lo que vinimos…
EL INTENTO DE AGRESIÓN DE MALCORRA A GUSTAVO LÓPEZ
Este mediodía, luego de conducir su programa de radio, el periodista estaba por subir a su auto luego de conducir su programa de radio cuando Malcorra apareció de la nada. «¡Lo están apretando a López!», dijo el periodista Marcelo Palacios, quien estaba conduciendo en La Red en ese momento y desde la ventana de la radio seguía la escena, asombrado.
Allí, en una vereda de Palermo, Malcorra le recriminó a López sus dichos: argumentó que por esas palabras su familia estaba pasando un mal momento. Hubo reproches. También gritos e insultos. Y no más que eso por el rápido accionar del personal de seguridad de la empresa, que logró evitar una agresión. Minutos después, cada uno se fue por su lado.

Habría que buscar en el archivo la última vez que un futbolista quiso agredir a un periodista deportivo.
Dudas sobre los arbitrajes y sobre las acciones de los futbolistas, denuncias en la Justicia, violencia. El fútbol está roto. No hay dudas.


