Nueva reglamentación del ENARGAS: cómo cambia el esquema para obras de gas después de casi dos décadas
El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) oficializó, mediante la Resolución 435/2026 publicada en el Boletín Oficial, un nuevo marco normativo para la autorización de obras de expansión de redes. Esta medida deroga el esquema vigente desde 2009 y establece reglas que modernizan el sistema de evaluación de proyectos, aunque se aclaró que los expedientes iniciados antes de esta fecha conservarán el régimen anterior.
La actualización es el resultado de un proceso de consulta pública en el que participaron distribuidoras y entidades del sector, permitiendo integrar requerimientos tecnológicos actuales y simplificar criterios que anteriormente se aplicaban de manera dispersa a través de notas complementarias por parte de la autoridad regulatoria.
Entre las modificaciones más disruptivas, la nueva regulación reduce el horizonte de análisis económico de los proyectos de 35 a 10 años, una decisión técnica que busca reflejar con mayor precisión el ciclo real de desarrollo de la demanda ante el Enargas. Asimismo, se reemplaza el antiguo cálculo basado en márgenes tarifarios por uno de costos marginales reales, los cuales surgirán de declaraciones juradas.
Estos valores se actualizarán mediante una fórmula combinada que contempla en un 50% el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y en otro 50% el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), ajustando los números a los costos efectivos del mercado que supervisa el ente de control
Para garantizar la transparencia y eliminar la discrecionalidad, el organismo eliminó los modelos de cálculo individuales que realizaba cada prestadora. En su lugar, se implementa un aplicativo web obligatorio del Enargas que deberá utilizarse desde la fase de factibilidad, homogeneizando el proceso en todo el país.
Esta digitalización se suma a la obligación de las distribuidoras de notificar a las subdistribuidoras sobre los nuevos lineamientos en un plazo de cinco días hábiles. La reforma se inscribe en un proceso más amplio de reorganización del sector, que prevé la futura absorción de funciones del Enargas y el ENRE por un nuevo ente unificado, mientras ambos organismos mantienen sus estructuras de forma transitoria para asegurar la continuidad operativa.

