CRIMEN EN CAPILLA DEL SEÑOR: EL ADN CONFIRMÓ QUE EL NIETO ASESINÓ A SU ABUELA

La investigación por el cruento asesinato de Carmen Fermina Bogarín llegó hoy a un punto de quiebre. Según confirmaron fuentes judiciales a VíaSzeta, las pruebas de ADN dieron positivo, vinculando de manera directa e irrefutable al nieto de la víctima con la escena del crimen y el cuerpo de la jubilada.
Tras la confirmación de los peritajes biológicos, la Justicia de Responsabilidad Penal Juvenil ordenó la detención formal del menor de 17 años. El adolescente ya era el principal sospechoso desde el inicio de la causa, pero la contundencia de la evidencia genética permitió avanzar con la imputación por homicidio calificado.
CLAVES:
- Tras las pruebas genéticas, el nieto de 17 años fue detenido formalmente.
- Los resultados de ADN habrían confirmado su presencia biológica en la escena del crimen o sobre la víctima.
- Se lo acusa de homicidio calificado. Por su condición de menor, el caso se tramita en el fuero juvenil, donde el periodista señala que podría recibir una condena de hasta 15 años de prisión.
- La víctima, de 76 años, fue hallada con signos de extrema violencia (golpes, fracturas en las muñecas y signos de abuso sexual) en su casa de Capilla del Señor
EL CRIMEN

El hecho fue descubierto en la vivienda de la víctima, ubicada en la calle Alem al 400, en pleno centro de Capilla del Señor. El cuerpo de Bogarín presentaba signos de una violencia inusitada: golpes, fracturas y una herida de arma blanca. Además, los peritajes iniciales habían indicado la existencia de un presunto abuso sexual, agravante que terminó de confirmarse con el cotejo de rastros genéticos.
Además del ADN, el fiscal de la causa cuenta con grabaciones de cámaras de seguridad que registraron al joven entrando y saliendo del domicilio de su abuela en la madrugada del ataque. Según trascendió en aquel momento, el móvil habría sido el robo de pertenencias (una computadora y una billetera) para sustentar un problema de consumo de estupefacientes.
¿Y AHORA?
Dada su condición de menor de edad, el joven enfrenta un proceso bajo el régimen penal juvenil de la Provincia de Buenos Aires. Por la calificación del delito, especialistas indican que podría recibir una pena de hasta 15 años de prisión. Por el momento, permanecerá bajo custodia en un centro de menores cerrado mientras se eleva la causa a juicio.

