Guillermo Francos cuestionó a Manuel Adorni por su actitud frente a su situación judicial
En un contexto de creciente tensión interna, el exjefe de Gabinete Guillermo Francos manifestó su disconformidad con la forma en que su sucesor, Manuel Adorni, aborda públicamente la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito. Durante una entrevista en TN, el exministro del Interior sostuvo que un funcionario en esa jerarquía debe mantener un estilo que evite percepciones de soberbia o ironía, señalando que los mensajes publicados por Adorni en la red social X no fueron de su agrado.
Para el ex funcionario nacional, el hecho de que el actual jefe de ministros tome con liviandad el tema o realice bromas en plataformas digitales resulta inapropiado, independientemente de que el presidente Javier Milei haya decidido brindarle su respaldo político.
La controversia se intensificó tras la reaparición del actual jefe de gabinete en redes sociales, donde respondió con sarcasmo a las acusaciones sobre su patrimonio. Mientras tanto, la Justicia Federal avanza en la investigación sobre la compra de un departamento en Caballito por un valor de 230.000 dólares.
Según fuentes judiciales citadas por La Nación, el desarrollador inmobiliario Pablo Martín Feijoo declaró haber acordado con Adorni un pago adicional de 65.000 dólares por fuera de la escritura oficial para cubrir reformas en la propiedad. Este monto extra, que según el testigo aún no fue cancelado, se suma a una hipoteca previa de 200.000 dólares, configurando una operación que está bajo la lupa del fiscal Gerardo Pollicita. Guillermo Francos
Al analizar la situación del país, Guillermo Francos defendió la política económica oficial destacando la baja de impuestos y retenciones, aunque admitió que existen sectores afectados por el cambio de modelo.Finalmente, el ex funcionario tomó distancia de otros conflictos internos, como la tensa relación entre el Presidente y la vicepresidenta Victoria Villarruel, enfatizando que los gestos de ausencia en homenajes institucionales le resultan indiferentes frente a la necesidad de una administración más racional y menos apasionada.

