El Gobierno Nacional flexibilizó una norma para evitar que el precio de la nafta se dispare
Con la presión inflacionaria haciendo de las suyas y la guerra en Medio Oriente impactando fuertemente en el mercado energético, el Gobierno Nacional tomó la decisión de habilitar un mayor uso de biocombustibles en la producción de combustibles líquidos. De esta manera, busca contener los precios de la nafta al consumidor y reducir el aumento del petróleo internacional, el cual superó los 100 dólares por barril.
Con la resolución 79/2026, publicada en el Boletín Oficial, las refinadoras podrán incorporar hasta un 15 % de bioetanol y un 20 % de biodiésel en la mezcla de combustibles, siempre que cumplan con los parámetros de calidad establecidos. Según la Secretaría de Energía, esta adecuación técnica permitirá abaratar costos de producción y moderar el impacto de las subas en la nafta y el gasoil.
El contexto es complejo, ya que se dieron aumentos de hasta el 20 % en los surtidores durante el mes de marzo, con precios que llegaron a $1966 para la súper en CABA y con el gasoil trepando hasta los $2025. Claro que no es el único sector donde las subas pronunciadas tienen registros, sino que las listas de precios de supermercados y mayoristas también sienten este impacto y afectarán a la inflación de este mes.
Argentina, bajo la administración de Javier Milei, se suma a medidas de emergencia que ya fueron impulsadas por otros países de primer mundo como China, Japón, Italia y Brasil, las cuales restringieron sus exportaciones, rebajaron impositivas y aplicaron subsidios para enfrentar la crisis energética
La estrategia oficial busca ganar tiempo frente a la volatilidad internacional y evitar que el precio de la nafta se dispare aún más. Mientras tanto, la inflación de marzo y abril ya se anticipa presionada por la escalada del crudo, lo que convierte a esta flexibilización normativa en una herramienta clave para intentar moderar el efecto inmediato en el consumo interno.
Javier Milei busca evitar lo que sufre José Antonio Kast en Chile
La gestión de José Antonio Kast en Chile sufrió un fuerte golpe apenas 11 días después de asumir, cuando su aprobación cayó de 57 % a 47 % por el aumento de los combustibles. La decisión de no aplicar subsidios y justificar la medida como inevitable generó rechazo social y un crecimiento de la desaprobación hasta el 49 %.
El caso chileno funciona como advertencia para Javier Milei, que enfrenta un contexto similar con la suba internacional del petróleo y su impacto en la nafta. Mientras Kast perdió rápidamente apoyo por no contener los precios, el gobierno argentino busca medidas alternativas para evitar que la crisis energética erosione su capital político en los primeros meses de gestión.

