CUANDO AYUDAR MOLESTA AL PODER: LA SOLIDARIDAD BAJO PRESIÓN EN TUCUMÁN

CUANDO AYUDAR MOLESTA AL PODER: LA SOLIDARIDAD BAJO PRESIÓN EN TUCUMÁN

En medio de la tragedia que atraviesan decenas de localidades inundadas en Tucumán, comienzan a surgir denuncias preocupantes: grupos de voluntarios que intentan llevar ayuda a zonas aisladas estarían siendo presionados y amenazados para que no lo hagan.

Según relataron distintas personas que participaron de operativos solidarios, desde sectores vinculados al gobierno provincial se les habría pedido que no ingresen a ciertas localidades, precisamente aquellas donde la ayuda oficial todavía no llegó. Lugares que, incluso, habían comenzado a inundarse antes que La Madrid, debido a las lluvias que se registraban desde días anteriores.

Un abogado tucumano —que pidió mantener su nombre en reserva— aseguró que desde el Colegio de Abogados de Tucumán se estaba organizando una campaña para llevar asistencia a los damnificados, pero que desde el propio gobierno provincial les habrían sugerido que no lo hicieran.

Estas versiones inevitablemente recuerdan un hecho reciente que generó fuerte polémica: la agresión sufrida por el diputado nacional Federico Pelli, quien fue golpeado por Marcelo “Pichón” Segura cuando intentaba llevar ayuda a La Madrid. Todo esto ocurrió con el ministro del Interior, Darío Monteros, presente en el lugar.

Mientras tanto, desde el gobierno provincial se difunden imágenes de operativos y asistencia, intentando mostrar una presencia activa frente a la emergencia. Sin embargo, numerosos testimonios de vecinos y voluntarios contradicen ese relato, señalando que existen pequeñas localidades donde la ayuda directamente no llegó.

La pregunta que surge es inevitable: ¿por qué impedir que otros ayuden cuando hay familias aisladas y con necesidades urgentes?

Si estas presiones fueran reales, el mensaje sería grave: la solidaridad se convierte en un problema cuando expone las falencias del poder.

En medio de una emergencia humanitaria, la prioridad debería ser que la ayuda llegue, sin importar quién la lleve. Porque cuando el agua entra a las casas, la política debería quedar afuera.

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