Día Internacional de la Mujer: por qué se conmemora el 8 de marzo y la huelga que marcó su origen
El 8 de marzo se establece como una jornada de memoria y reivindicación de los derechos de las mujeres, con un origen profundamente arraigado en la huelga de trabajadoras textiles en el siglo XX conocida como el Día de la Mujer. El motor que impulsó este movimiento fue la demanda de salarios justos y seguridad laboral, especialmente tras el incendio de 1911 en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, donde la precariedad costó la vida a 146 operarias.
La persistente desigualdad laboral llevó a activistas como Clara Zetkin a proponer una fecha internacional de lucha en 1910, logrando que la ONU oficializara la efeméride en 1977. Lejos de ser un festejo, este día visibiliza problemáticas como la brecha salarial y la violencia de género, elementos que funcionan como los pilares de la protesta feminista contemporánea.
Un hito transformador en esta cronología fue el 24 de octubre de 1975 en Islandia, conocido como el Día Libre de las Mujeres, una jornada reivindicativa femenina sin precedentes. En aquella fecha, el 90% de la población femenina cesó sus actividades laborales y domésticas en el marco del Día de la Mujer, lo que provocó la paralización de escuelas, fábricas y servicios esenciales.
Según los testimonios recopilados por el portal informativo National Geographic, figuras como Guðrún Hallgrímsdóttir y la productora Hrafnhildur Gunnarsdóttir consideran que este evento fue el punto de inflexión para que el país nórdico se convirtiera en la sociedad más igualitaria del mundo. Aquel día, el impacto de la indignación colectiva demostró que la economía depende de la labor femenina, forzando a los hombres a asumir tareas de cuidado.
La repercusión de estos movimientos sociales se observa hoy en el liderazgo islandés, donde para 2025 se alcanzó la paridad en cargos de alta jerarquía vinculados a la conmemoración del Día de la Mujer. La investigadora Valgerður Pálmadóttir explicó, a través del citado portal, que esta efeméride por la igualdad requiere una organización política sostenida para consolidarse como una herramienta de transformación real.
En Argentina, este camino fue abonado por pioneras como Julieta Lanteri, quien logró votar en 1911, y Alicia Moreau de Justo, impulsora de derechos civiles fundamentales. Estos antecedentes históricos recuerdan que el 8M es una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos pendientes, como la carga mental en el hogar y la falta de representación en espacios de poder.

