Crónica de un colapso anunciado: El fin del «milagro» del trigo HB4 y la quiebra de Bioceres

Crónica de un colapso anunciado: El fin del «milagro» del trigo HB4 y la quiebra de Bioceres

Rosario, 5 de marzo de 2026. — Lo que nació como el emblema de la soberanía tecnológica argentina terminó en los tribunales de Rosario. El pasado 3 de marzo, la justicia argentina decretó la quiebra de Bioceres S.A., la empresa que prometió revolucionar el campo con su trigo transgénico resistente a la sequía (HB4), dejando tras de sí una deuda de 158 millones de dólares y una profunda decepción en el sector.
El rechazo de los gigantes: Arcor y Molinos le sueltan la mano
Uno de los golpes más duros para la viabilidad comercial del HB4 fue el posicionamiento de las líderes de la industria alimenticia. Según informes de la Agencia Tierra VivaArcor y Molinos Río de la Plata confirmaron que no compran ni utilizan el trigo transgénico en ninguna de sus líneas de producción.
Este boicot de las grandes marcas generó un «efecto embudo»: al no ser aceptado por las principales procesadoras ni por los mercados de exportación —que temen la contaminación de sus cargamentos—, el trigo HB4 se ha visto forzado a canales de comercialización menos regulados, terminando en harinas de consumo interno para panaderías y pizzerías donde el consumidor final no cuenta con etiquetado que lo identifique.
El «gran fracaso» del rinde y el desplome financiero
Más allá del rechazo comercial, la tecnología falló en su promesa fundamental: la productividad. Diversos reportes señalan que, en la última campaña, el trigo HB4 rindió hasta un 17% menos que las variedades convencionales, incluso bajo condiciones de sequía moderada.
Este bajo rendimiento, sumado a una caída del 28% en los ingresos por semillas, aceleró el desastre financiero de la firma:
  • Insolvencia judicial: El juez a cargo del caso detectó una situación de insolvencia ineludible con un pasivo millonario.
  • Nasdaq en rojo: Las acciones de la compañía en Wall Street sufrieron una caída estrepitosa del 90%, operando por debajo de 1 dólar y perdiendo la confianza de los inversores globales.
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Un pedido internacional de suspensión
Ante estos hechos, una alianza global de organizaciones socioambientales ha solicitado formalmente la suspensión definitiva del trigo transgénico. Argumentan que el HB4 no solo es un fracaso económico y productivo, sino un riesgo latente de contaminación para el trigo convencional argentino, que sigue siendo el preferido por los compradores internacionales y las grandes empresas locales.

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