Adiós a las casas de concepto abierto: Wanda Nara sigue la nueva tendencia en decoración que vuelve en 2026
Wanda Nara y el comedor definido: paredes protagonistas y piezas clásicas
En el comedor, la mesa de madera maciza ocupa el centro de un espacio completamente enmarcado por muros verdes intensos. Las aberturas de estilo clásico, con postigos y cortinas livianas, conectan con el jardín, pero el lugar mantiene límites claros. Las paredes funcionan como galería, con obras y fotos enmarcadas que dan una identidad propia. Por su parte, la mesa larga, las sillas tapizadas y la iluminación puntual refuerzan esa sensación de ambiente contenido.
Algo similar ocurre en el living principal, donde el sofá claro, la alfombra y la mesa baja delimitan el sector de estar sin necesidad de tabiques. El contraste entre paredes azul profundo y ventanas blancas enmarca el espacio y lo diferencia de otros ambientes. La araña de cristal, colgada en el centro, aporta verticalidad y termina de consolidar el área como un salón independiente. Incluso el clásico piso damero refuerza la idea de habitación cerrada y no de continuidad absoluta. Cada elemento cumple la función de marcar territorio.
Wanda Nara y los ambientes con identidad: dormitorio y baño delimitados
En el dormitorio, el verde petróleo cubre las paredes y genera una atmósfera íntima. La cama de base de madera maciza se apoya contra un muro protagonista, acompañada por almohadones que equilibran el conjunto. Las ventanas con hojas abiertas permiten el ingreso de luz natural, pero el cuarto conserva su carácter reservado y un tanto misterioso. El baño mantiene la misma lógica, con un mueble de madera y espejo enmarcado que estructuran el sector del lavamanos.
La casa de Wanda Nara en Italia no renuncia a la amplitud en planta, pero tampoco responde al esquema de espacio completamente abierto que marcó la última década, sobre todo con el auge del minimalismo. Cada ambiente tiene proporciones definidas, paletas propias y mobiliario que organiza la circulación. La tendencia 2026 apunta justamente a eso: recuperar habitaciones con identidad sin resignar luz ni fluidez. Más que un regreso al pasado, se trata de un equilibrio entre integración y delimitación. .


