Encuentro clave entre autoridades y gremio podría evitar el paro de trenes del jueves
La incertidumbre sobre el funcionamiento de los trenes para este jueves 5 de febrero ha entrado en una fase de definiciones clave tras el llamado a una nueva mesa de diálogo para evitar el paro entre el gremio de conductores de locomotoras y las autoridades nacionales. La Fraternidad, que inicialmente ratificó una huelga de 24 horas ante una oferta del 1%, aceptó reunirse nuevamente con la Secretaría de Transporte a partir de las 11:00 para evaluar una propuesta superadora.
El escenario actual depende de que el Ejecutivo logre acercarse al 18% de aumento exigido por el sindicato o aplique el dictado de la conciliación obligatoria. Al respecto, el portavoz gubernamental y el sector gremial coincidieron en que, de formalizarse esta herramienta legal, la medida de fuerza sería acatada, despejando así la amenaza de parálisis en las terminales ferroviarias del país.
Pese al inicio de las negociaciones, el esquema de interrupción del servicio de trenes permanece latente y afectaría a la totalidad de la red nacional si las conversaciones fracasan. De no mediar un acuerdo o una resolución administrativa, el cese de estas formaciones impactará de lleno en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), dejando sin funcionamiento a las líneas Roca, Mitre, Sarmiento, San Martín, Belgrano Norte, Belgrano Sur y el Tren de la Costa.
Esta parálisis alcanzaría tanto a las unidades operadas por Trenes Argentinos como a las empresas privadas Metrovías y Ferrovías. Los ferroviarios también incluyeron en el plan de lucha a los servicios de larga distancia y al transporte de carga, con una adhesión confirmada de los ramales de Belgrano Cargas, Urquiza y San Martín, lo que generaría un bloqueo logístico total durante toda la jornada del jueves.
El secretario general Omar Maturano fundamentó la firmeza de los líderes provinciales del gremio en la «desidia» estatal y una pérdida salarial que oscila entre el 40% y el 60% anual en el sector de trenes.
Mientras los jefes territoriales del sindicato denuncian que estos vehículos se encuentran en un estado crítico que provoca descarrilamientos diarios, el funcionario nacional a cargo de la negociación busca evitar un conflicto que afectaría a millones de pasajeros que utilizan los medios de transporte a diario.
Con la premisa de que «los trabajadores no aceptan limosnas», el gremio espera una oferta que supere el 12% para considerar el levantamiento del cese de tareas.
Hasta que no se confirme la firma de un acta o el dictado oficial de la conciliación, el cronograma de huelga sigue vigente, manteniendo en vilo la conectividad de las principales ciudades del país.

