La vigencia de la producción nacional frente al espejismo financiero


Los ministerios o secretarías de la Presidencia de la Nación fueron surgiendo a medida de las necesidades del país o de los reclamos sociales. También fueron desapareciendo unos, dando lugar a otros. Cuando el gobierno de turno deseaba instalar un tema como prioritario, creaba un ministerio o, por el contrario, lo disolvía.

Así ocurrió cuando se creó el Ministerio de Agricultura en los años de la Argentina agroexportadora, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, o cuando se conformó el Ministerio de Industria bajo el gobierno del general Juan Domingo Perón en 1949. La reforma de la Constitución de ese mismo año le dio rango ministerial a la Secretaría de Trabajo y Previsión.

Se exportaron las primeras tablets y notebooks de producción nacional
La producción nacional en Argentina muestra una recuperación mixta en 2025, con crecimiento del PIB impulsado por sectores como agricultura y energía

El gobierno nacional que preside Javier Milei ha liquidado los ministerios de Agricultura, Industria y Trabajo, entre otros. En coherencia con su línea de pensamiento anarco liberal, se ha privilegiado al sector financiero, bancario y especulativo. Se bajaron retenciones impositivas a las empresas mineras, agropecuarias y financieras; al tiempo que se aumentaron los servicios públicos y se bajó el poder adquisitivo del salario, lo que provocó una caída en el consumo de bienes y servicios. En alimentos, la contracción del consumo llegó al 20 por ciento.

Por ese motivo, el Ministerio de Economía tiene tanto relieve. Paradójicamente, este ministerio no se ocupa de la economía del país, sino de las finanzas. Podría llamarse, sin que a nadie le llame la atención, Ministerio de Finanzas o Ministerio para la Especulación Financiera.

Estos dos años transcurridos de experiencia antiproductiva estuvieron signados por el cierre de casi veinte mil pequeñas y medianas empresas, según datos oficiales aportados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Para completar el círculo defectuoso de su presidencia, Javier Milei busca ahora liquidar los derechos obreros con viejos argumentos de la modernización laboral.

Por su lado, la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), que fundó el empresario Leo Bilanski y que preside actualmente el transportista Diego Ojea, señaló sobre la reforma laboral que:

“Reemplazar el trabajo registrado por esquemas temporales o formas de empleo precarizadas no genera desarrollo: profundiza desigualdades, debilita el mercado interno y erosiona la dignidad de quienes viven de su trabajo. Defender el trabajo formal es defender la dignidad humana y el entramado productivo nacional. Nos oponemos a la apertura indiscriminada de importaciones, que destruye la industria local, y advertimos sobre las consecuencias de la caída del consumo, que golpea de manera directa a las pymes de todo el país. Desde que asumió Javier Milei, ya son 20.000 pymes que cerraron”.

Si la burguesía nacional, productiva y comprometida con la realidad nacional, señala que el costo laboral no es significativo para la competencia comercial y que, por el contrario, la caída del consumo en definitiva es perjudicial para todos, no podemos dejar de sentirnos interpretados. Al mismo tiempo, señala a la importación desmedida como factor prioritario de cierre de empresas y la crisis productiva.

Desde nuestra seccional Capital de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), venimos sosteniendo varios preceptos que vale la pena apuntar, ya que se viene machacando erróneamente con estereotipos y prejuicios sin ningún asidero:

La industria del juicio no existe, es una mentira

​La Ley de Contrato de Trabajo 20.744 es muy clara. Si un empleador decide despedir sin justificación a un trabajador, podrá hacerlo pagando una indemnización de un mes por año de trabajo y un mes de preaviso. ¿De dónde salen las cifras millonarias que publica cada tanto la prensa sobre un juicio laboral? Esos números escandalosos son producto de abogados y jueces que estiran durante años un litigio que debe durar meses. Luego aplican indexaciones, multas, multiplican intereses y se llevan la parte del león, dejando, al trabajador solo las migajas y a la pyme en la quiebra. El problema no está en el reclamo laboral, sino en la incompetencia o corrupción judicial. Hay que reformar los procedimientos judiciales corruptos, no el reclamo obrero

Son las importaciones sin control las que están ahogando la industria local

Qué duda cabe. Nunca podremos competir con China si llegan sus productos elaborados con mano de obra esclava y subsidios estatales a la producción, a la energía y al transporte. Estamos igual que en 1810, antes y después de la independencia, cuando los textiles y manufacturas inglesas mandaron a la quiebra a los productores nacionales. Hoy todos los países cierran sus fronteras con altos aranceles para protegerse de estas prácticas desleales. Todos, menos la Argentina. Tristemente, vemos los cierres de las pymes y la desocupación galopante.

Si a la avalancha importadora le sumamos una política financiera sin crédito para la producción

Con un gobierno que despilfarra las divisas que logramos por las exportaciones, el panorama no deja de ser más nefasto que el desastre de José Martínez de Hoz. El ministro Federico Sturzenegger promueve el despilfarro de dólares en turismo en el extranjero y gastos suntuarios, cuando, por el contrario, esas divisas deberían ser direccionadas a la investigación, producción y desarrollo nacional.

Principio de no regresividad consagrado por la Constitución Nacional

Hay quienes dicen que hay que modernizar, adecuar y flexibilizar la ley laboral a los nuevos tiempos. La Constitución Nacional consagra el principio de no regresividad. Este principio prohíbe que el Estado dicte normas que disminuyan o supriman niveles de protección al trabajador ya alcanzados en materia laboral. La ya mencionada Ley de Contrato de Trabajo no habla de puestos de trabajo, ni de temporarios, ni de nuevas o viejas tecnologías. La ley se refiere exclusivamente a derechos. A los derechos de los trabajadores. Y estos derechos no vamos a cederlos de ninguna manera. Por el contrario, queremos y luchamos por más derechos.

Más y mejores salarios, menos horas de trabajo

Necesitamos mejores condiciones laborales, más tiempo de vacaciones. Mejor atención a los enfermos y haberes dignos para jubilados y pensionados. Mientras que muchos países reducen las jornadas laborales, aquí, a contrapelo de la historia de la humanidad, se pretende aumentarlas.

La informalidad laboral como estafa al trabajador

No es cierto que millones de trabajadores estén fuera del sistema laboral. El asunto es que esos millones de trabajadores que están en la “informalidad” son estafados por quienes utilizan sus servicios o fuerza de trabajo y no les pagan lo que les corresponde. La hipocresía llega a tal punto que, en lugar de pagarles a los trabajadores estafados las cargas sociales para su salud y las previsionales para su jubilación, pretenden nivelar para abajo, quitándoselas a todos los trabajadores.

Plataformas digitales y responsabilidad laboral

Surgieron nuevos puestos de trabajo a partir de la tecnología y las plataformas digitales, y son ellas las que deben cubrir el costo laboral de sus empleados o dependientes. La sabia Ley de Contrato de Trabajo, redactada por el doctor Norberto Centeno en 1974 (asesinado por ese motivo en 1977), se refiere con claridad a las empresas solidariamente responsables por las obligaciones laborales y de seguridad social para el trabajador.

Explotación laboral y concentración de ganancias

Vemos con estupor que empresarios varias veces multimillonarios, dueños de plataformas digitales, explotan y exponen a miles de trabajadores que van y vienen, en muchos casos en bicicleta, con sus productos (la tracción a sangre y la esclavitud fueron abolidas en varios países), exponiendo su vida sin protección social ni seguro alguno. Estas empresas son solidariamente responsables con el cliente que contrata, la empresa que fabrica y el comerciante que vende. Estos cuatro actores son los que se quedan con el plus salarial que le quitan al trabajador. Si no es así… ¿de dónde provienen las inmensas fortunas de Mercado Libre, Rappi, Amazon, Uber, etc.?

Actualización de los Convenios Colectivos de Trabajo sin pérdida de derechos

El panorama no es desalentador. Hay solución. En lugar de quitar derechos a todos los trabajadores se trata de brindárselos al conjunto. Debemos asociarnos a los beneficios de la IA (inteligencia artificial) y a las nuevas tecnologías. Hay que actualizar los Convenios Colectivos de Trabajo. Incorporar a ellos los nuevos oficios, sin que se pierdan los derechos adquiridos.

Argentina industrial y productiva

Todo esto es posible y mucho más en una Argentina industrial y productiva. Para avanzar en ese sentido, debemos plantearnos un profundo cambio de rumbo, y una política de nacionalismo económico e integración regional para ampliar nuestro mercado.

Ministerio de la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme)

La creación de un Ministerio de la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme) resulta vital. Son ellas quienes están vinculadas a la realidad social y productiva del país. Por el contrario, las grandes empresas multinacionales que se manejan con CEOs que, lejos de estar comprometidos con los intereses del país, tienen una formación colonial que los aleja del interés comunitario.

El empresario pyme como aliado natural del movimiento obrero

Las grandes empresas nacionales, ante un cambio de política económica, dejan de producir y pasan a importar en un instante o tienen diversificada su inversión para la exportación de productos primarios. Se acomodan. No es el caso de las pymes que junto a sus trabajadores se van a la quiebra sin remedio.

El aliado principal del movimiento obrero es naturalmente el empresario pyme. Que si bien tenemos nuestras diferencias y conflictos en cuanto al salario y condiciones laborales, en lo estratégico tenemos el interés común de que a la fábrica le vaya muy bien. Necesitamos empresarios prósperos, que reinviertan y multipliquen sus ganancias. Es la única manera para poder exigir mejores salarios y las condiciones laborales referidas.

Menos rosca, más bronca: el malestar económico se adueñó de la conversación digital

Estos cambios serán posibles recreando el Movimiento Nacional. Convocando a todos los sectores sociales y productivos. Algunos critican estas ideas diciendo que son viejas: “son de 1945”. Esto nos recuerda a «El Eternauta» de Héctor Germán Oesterheld, que tan bien llevó a la pantalla Bruno Stagnaro, cuando dice que “lo viejo sirve”. En ese caso, el conjunto de ideas del general Juan Domingo Perón sobre la solidaridad o Comunidad Organizada ante el individualismo; las de la Independencia Económica ante la usura internacional; la de la Soberanía Política, ante una democracia colonial; la Justicia Social, ante la desigualdad de oportunidades; la unidad latinoamericana, cuando se viene una flota militar artillada hacia nuestro continente como en 1982; no tenemos duda que la vigencia y actualidad de la doctrina peronista es más sólida, permanente y necesaria que nunca.





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