Monotributo: ARCA definió los montos que se pagarán a partir de 2026
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) comunicó los valores actualizados del monotributo tanto para los topes de facturación como para el valor del pago en enero del 2026, en el marco de los cambios que entrarán en vigencia para el próximo año fiscal.
El régimen cuenta con 11 escalas activas que clasifican a cada contribuyente según el nivel de ingresos brutos anuales. La correcta ubicación dentro de la escala correspondiente resulta clave para no incurrir en observaciones del organismo recaudador, conservar las ventajas del esquema simplificado y cumplir adecuadamente con las obligaciones impositivas que establece este sistema.
Como referencia general, la categoría A, la más baja del monotributo, contempla un tope de facturación anual cercano a los 9 millones de pesos, mientras que la categoría K, la más alta del régimen, habilita ingresos de hasta aproximadamente 95 millones de pesos anuales, según los valores vigentes para enero de 2026.
En ese sentido, los topes de facturación por categoría en el primer mes del 2026 se mantendrán similares a los del último bimestre de 2025. Los nuevos límites de facturación anual que rigen en enero son los establecidos para cada escala del monotributo, según el nivel de actividad declarado.
Los valores mensuales del régimen en enero de 2026 varían según la escala y el tipo de actividad desarrollada, ya sea prestación de servicios o venta de bienes. ARCA definió los importes correspondientes a cada categoría, que deberán abonarse de manera mensual y obligatoria. Como referencia, la categoría A, la más baja del régimen, tendrá una cuota cercana a los 37.000 pesos, mientras que la categoría K, la más alta, superará el millón de pesos mensuales para quienes prestan servicios y rondará los 526.000 pesos en el caso de venta de bienes.
Los parámetros del régimen se ajustan dos veces al año en función de la evolución de los precios de la economía, con modificaciones que entran en vigencia a comienzos y a mitad de cada ejercicio. Ante este esquema, los contribuyentes deben controlar los montos actualizados y analizar si su nivel de facturación exige un cambio de categoría dentro de los plazos previstos, a fin de no generar desajustes ante el fisco.
