La próxima expedición se enmarca dentro del programa Artemis II, una continuidad de lo que significó en 1969 el Apolo 11. En aquel momento, la llegada a la Luna fue un hito tecnológico y político, pero también generó dudas y teorías conspirativas que aún circulan. Con este nuevo viaje, la NASA pretende reforzar la evidencia histórica y al mismo tiempo abrir la puerta a una presencia sostenida en el satélite.